Voto por la Radio

Bienvenido Rojas Silva nació en San Luís, provincia de Pinar del Río, en 1948. Hijo de obreros agrícolas.

Terminó la formación como periodista  en 1978, con medalla de Oro.

Como periodista se desempeñó primero en la prensa plana concretamente en la Revista Verde Olivo (1971-73); luego estuvo como redactor y reportero de un programa radial: Información Política (1973-85). Más tarde y por tiempo muy breve, permaneció en el periódico Bastión. Posteriormente, trabajó en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, durante cinco años (1985-91), como asesor para los seriales  de  Radio Y Televisión. En la emisora Radio Rebelde dirigió el programa informativo Hoy por.

 

Hoy (1991), fue fundador del Noticiero Nacional de Radio(1992-93). Dirigió el Departamento de Reporteros de esa emisora (1993). Fungió, además, como director de  la Revista Matutina de cuatro horas Haciendo Radio por más de tres años (1993-95). Tras ese trabajo y durante 10 años, se desempeñaría como Director de Política Editorial de Radio Taíno, donde simultaneó éstas tareas con  la de periodista y  director de una Revista Informativa: Oasis de Domingo. En la actualidad dirige un programa radial que fundó, de corte cultural sobre África,  y desarrolla su actividad periodística en la Agencia de Información Nacional (AIN) Este hombre de Radio dedica en el presente buena parte de su tiempo a la Literatura. Ya tiene dos títulos publicados: El Silencio de los Garífunas (2003) y La Voz de los Garífunas (2007) y un tercero en preparación: Los Garífunas, el agua y el fuego.

En 1975 estuvo en la Unión de República Socialistas Soviéticas, en un viaje de intercambio entre periodistas.  En 1979, viajó a la Isla de Granada en la cual permaneció por espacio de un mes reportando las incidencias por el Aniversario de la Revolución en esa Isla Caribeña.  Ese mismo año viajó a la República Popular de Angola, donde permaneció dos meses, reportando las incidencias de la guerra y la visita del coronel Arnaldo Tamayo Méndez, Primer Cosmonauta de América Latina.

En 1986 regresó  a la Unión Soviética con la finalidad de pasar un curso de recalificación periodística. En  el 2000 fue designado como reportero, durante  cuatro meses,  en la República de Honduras,  para dar a conocer las incidencias relacionadas con la labor de los médicos cubanos en ese país centroamericano trabajo que fue catalogado de altamente positivo.

Por las anteriores razones, amén del trabajo que nos ha unido en faenas radiales, me motiva acercarme a este trabajador incesante por zonas bien delicadas de la cultura cubana. Sonriente, apacible, y con un especial volcán interno que pudiera estallar en cualquier instante ante lo mal hecho, Bienvenido Rojas cumplió con su palabra de concederme una entrevista por la cual debí esperar mucho tiempo. Ahora los lectores dispondrán de variados tópicos que conversamos y que los motivarán a reflexiones bien interesantes.

-Entremos directamente en el tema Radio…¿qué ha significado este medio de difusión masiva en tu vida profesional?. (arguméntame).

-Te diré que comencé mi vida profesional por la prensa plana y llegó el momento que me apasioné por ella. Disfrutaba mucho la elaboración de los grandes reportajes que cubrían todo una página en la Revista Verde Olivo. Pero un buen día me llamaron para la Radio y comencé a trabajar en Información Política. El hecho de estar en el momento de los acontecimientos y reportarlo simultáneamente, crea una magia que es increíble; entonces me picó el bichito de la Radio y no pude mirar hacia atrás.

Recuerdo un asunto que me marcó para siempre. El director de Información Política me envió a cubrir una noticia que se estaba produciendo en los mares próximos a Chile: el ataque de la armada de ese país al barco mercante Playa Larga. Tuve que ir hasta la  Terminal Marítima Internacional y entrevistar a la tripulación por fonía. Llegué y pedí permiso a la administración y me facilitaron la forma para hacer el trabajo. Aquello fue tremendo.

Vine para la redacción y realicé el reportaje que salió al éter  ese mismo día. Muchas emisoras lo retransmitieron y hasta el periódico Granma lo reprodujo en sus páginas. Por tanto, a partir de entonces, la Radio ha sido una amiga inseparable  con la cual disfruto muchísimo

-Revista Verde Olivo ¿qué te aportó como periodista?.

-Verde Olivo fue mi primera escuela. Allí di los primeros pasos en la profesión, aprendí muchísimo con el colectivo y sobre todo con Frank Agüero, que aunque era muy quisquilloso, sabía mucho de periodismo. Llevaba muchos años en esos trajines y tenía experiencia. Allí tuve la responsabilidad de elaborar una sección que recibió el nombre de Coordenadas, con informaciones muy interesantes para los lectores y especialmente para los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Después matriculé en la Universidad de La Habana y seguía trabajando. Puedo decir entonces que Verde Olivo fue mi primera gran escuela de periodismo.

-Haciendo Radio, programa insignia de la emisora Radio Rebelde…¿cómo desarrollabas este trabajo desde tu condición de director de esa Revista matutina de máxima audiencia en Cuba y, en todo caso, cómo se hacía a diario este programa?

-Si Verde Olivo fue mi primera gran escuela Haciendo Radio fue mi bautismo de fuego. Había que levantarse muy temprano, cerca de las 3 de la madrugada, a veces a pié y otras en carro. Llegaba a la redacción y lo primero era meterse de cabeza en la noticia, ver por donde estaba Cuba y el Mundo. Luego organizar cada uno de los puestos de trabajo, el satélite, el teletipo, los comentaristas, la redacción. Los corresponsales que hasta en Miami teníamos un gran simpatizante de la Revolución Cubana que nos mantenía actualizados de lo que allí ocurría. Una vez en el aire a eso había que ponerle ritmo y color. El colectivo era muy profesional. También hicimos muy buen uso de la crítica y movilizábamos a nuestros periodistas hacia algunos aspectos que había que mejorar o tareas que era necesario realizar. Trabajar Haciendo Radio en aquellas condiciones era como hacer un viaje al cosmos todos los días, eran 4 horas de un trabajo muy intenso y lo hacíamos realmente con calidad y eso es lo que me enorgullece. 

-¿Cómo surgió la idea de llevar a la Radio Cubana el Noticiero Nacional de Radio?

-Creo que más que una idea fue la necesidad. Comenzó el Período Especial y escaseaba el papel por lo que se tuvo que reducir al mínimo las tiradas de los periódicos y por otra parte, la Televisión se veía afectada por las limitaciones del combustible. Entonces quedaba la Radio que es una institución mucho más barata, donde la inmediatez  juega un papel muy importante. También los oyentes tienen la posibilidad de oír sin necesidad de dejar lo que están haciendo. Entonces recuerdo que me dijeron el Noticiero hay que hacerlo parecido a Información Política donde estuviste y enseguida Pedro Rojas, el director de Radio Rebelde en ese entonces y yo nos dimos a  la tarea de organizarlo. También logramos un colectivo de primera. Recuerdo que teníamos, a raíz de la Guerra del Golfo, dos comentaristas que emulaban a ver quien hacía los mejores vaticinios de lo que iba a ocurrir y así ocurría con casi todos los puestos de trabajo. Creo que en muy poco tiempo logramos acaparar la atención de los oyentes y se quedó hasta nuestros días. A mí personalmente me hizo crecer mucho como persona y como periodista.

-De Radio Rebelde a Radio Taíno ¿por qué y cuándo ocurre ese cambio profesional? . Te sugiero un comentario ampliado para nuestros lectores sobre este trabajo que llega hasta nuestro días en la dirección de dos importantes programas.

-Yo nunca soñé con ser cuadro de dirección en la Radio porque me fascinaba la realización radial, en la especialidad de los informativos. Pero se enfermó el Director del Informativo de Radio Taíno y el director de la emisora fue hasta mi casa a plantearme la necesidad que tenía de que yo asumiera esa nueva responsabilidad. Ante aquel problema no me quedó más remedio que aceptar la propuesta y abandonar mi trabajo en Haciendo Radio. Entonces comencé a organizar ese nuevo trabajo, donde logré insertarme como periodista realizador, o sea que hacía de cuadro y dirigía también un espacio Oasis de Domingo. También fui corresponsal en el exterior durante algún tiempo. Te puedo decir que fue muy creativa mi estancia en la dirección del informativo de Radio Taíno. También tuve que crecerme porque no es lo mismo ser realizador o periodista que cuadro. Me las tuve que ingeniar para simultanear y ya no sólo era cuadro, periodista y realizador, sino que me convertí, además, en escritor. Te podrás 
imaginar. Pero todo fluía. Había logrado cierta atmósfera y un gran nivel de organización, roto solo por el exceso de reuniones, que me permitió sentirme un hombre realizado y muy feliz con el trabajo que estaba haciendo. Creo que una de las cosas que contribuye al éxito en cualquier tarea es el amor a lo que estás haciendo, cuando logras creer que tu trabajo, tu tarea, tu misión es muy útil para los demás. Eso lo aprendí en Radio Taíno donde en general existe un nivel muy alto de realización radial, un gusto y un amor por lo que cada uno hace. Así fue mi vida en Taíno y lo sigue siendo porque aún tengo dos programas Oasis de Domingo, de 7 a 9 de la mañana los domingos y De África, los sábados de 1 a una y media.

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