Una novela clásica china en la radio cubana. Entrevista a Maria Elena Llana

En el marco del recién concluido X Festival de Chinos de Ultramar  se presento un trabajo de la conocida escritora y periodista Maria Elena Llana, sobre la radiodifusión de una de las mas famosas novelas clásicas chinas, titulada: ¨ Sueños de las Mansiones Rojas ¨.

Esta obra fue escrita por Cao Xueqin y Gao E, en el siglo XVIII y publicada en cuatro tomos, con más de 2 000 páginas por Ediciones en lenguas extranjeras, de Beijing, en 1991.

La ponencia presentada por la escritora resulto de gran interés para los participantes en el referido evento. Con el objetivo de obtener mas detalles de esta realización, prácticamente única en América latina, que se tenga noticias, visitamos a la autora en su apartamento en el Vedado. Muy amablemente Maria Elena accedió a esta entrevista por la importancia que tuvo este esfuerzo para el mejor conocimiento de la literatura china en nuestro país.

La primera pregunta que le dirigimos a la escritora fue la conveniencia de conocer como nace en Cuba la radionovela.

Maria Elena, para poder entender mejor el tema cuéntenos un poco los orígenes de la radionovela en Cuba.

Hay que recordar que la radio cubana fue inaugurada oficialmente el 10 de octubre de 1922, y aunque en sus inicios y hasta el Triunfo de la Revolución estuvo dirigida a propósitos comercializadores, es decir destinada a ¨ vender productos ¨, muy pronto comenzó a desarrollar su base técnica y artística, traducida en valiosos actores, guionistas, musicalizadores, directores y técnicos en general.

También desde una etapa temprana, la radio abordó temas de muy variada especie como noticieros, programas humorísticos, infantiles, de variedades, musicales, de participación, series de aventuras, policíacos, y otros.

Pero el medio radiofónico resultó muy favorable a la realización de programas dramatizados de continuidad, o sea, las radionovelas, las cuales, a medida que el propósito comercial se hizo más agresivo, se fueron abaratando hasta convertirse en un subproducto supuestamente literario, destinado a lo que se dio en llamar “el gran público”.

En la década de 1940 se produce un fenómeno de masas que ha devenido emblemático de la radio en general, no sólo de la nacional: el escritor, poeta y compositor Félix B. Caignet, ya conocido en el medio, lanza una novela en la que pone en juego elementos muy atractivos para el oyente: protagonistas con identidades perdidas, “secretos” cuya revelación anticipa el suspense, muchas lágrimas y mezcla de razas y clases sociales, con un final feliz. La acertada estructura de la obra y la sabia utilización de los recursos del medio radiofónico, la convierten en un “clásico” del género: “ El derecho de nacer¨.

Esta radionovela no sólo tuvo gran éxito en Cuba, sino que posteriormente se sumó los mismos lauros en varios países iberoamericanos, como México y Brasil, por sólo citar dos de los punteros en la producción de seriales.

Con el triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959 se produce la intervención de los medios de difusión masiva y, con respecto a la radio, el fatum comercial que había agobiado a la radionovela pierde su razón de ser. El gran empeño cultural de los nuevos tiempos propuso utilizar el medio radial para divulgar la más valiosa literatura universal y nacional. Así se crearon nuevos espacios de adaptaciones de cuentos y novelas, consideradas obras maestras.

Como la radio tiene un público específico, compuesto, en su mayor parte por amas de casa, el esquema tradicional no podía alterarse, so pena de dejar de cumplir el objetivo de entretener al mismo tiempo que cultivar. Ante esta nueva realidad, las novelas mas proclives a ser divulgadas eran las que mantenían los conflictos en el esquema familiar y donde la historia de amor de los protagonistas tuviera un peso fundamental.

Algunas obras, por su aridez intelectual para el lector común, como por ejemplo ¨La montaña mágica” de Thomas Mann, no se prestaban para ser llevadas al oyente también común. Sin embargo, a este autor, Premio Nóbel de Literatura, pertenece otra novela clásica, ¨Los Buddenbrook ¨¨, basada en la decadencia de una familia y ésta fue trasmitida por el espacio estelar “Novela de las Dos”, de Radio Progreso, en los años 70, con tanta audiencia como las más populares novelas de los viejos tiempos de la radio nacional.

Por otra parte, la radio es un medio privilegiado para cumplir el postulado de ampliar el horizonte cultural de la población, puesto que los radioyentes son más numerosos que los televidentes, que los lectores del libro mas vendido y que los espectadores de las películas mas vistas, y también es un público infinitamente mayoritario en comparación con el que asiste a conferencias o lecturas de obras literarias.

¿Bueno, Maria Elena y en todo este contexto como entró a jugar la decisión de radiar la novela clásica china ¨ Sueño de las mansiones rojas ¨?


Precisamente por tratarse de una obra valiosa de una literatura que hasta ese momento no se había divulgado por la radio nacional y porque su temática permitía la adaptación ya que aunque enfoca toda la sociedad china de su momento, desde el Emperador hasta el campesino bajo el régimen feudal, la historia central se basa en las relaciones de familia.

Hay otra similitud en esto de hacer con ella un serial de continuidad, ya que esta obra “Sueño..” se vendió por capítulos en la época en que fue escrita, siglo XVIII. La típica novela por entregas.

¿De donde surgió la idea de adaptar este clásico chino a la radio cubana?

Debo confesar que entré en contacto con la literatura china tardíamente, durante mi estancia como periodista en Pekín, entre 1989 y 1992, en que me desempeñé como corresponsal de Prensa Latina. Aunque debía reportar sobre todo el acontecer del país, en unos años en que el mapa del mundo cambiaba día a día, mis inquietudes culturales me hicieron indagar en todo aquello que apenas conocía. Y entre las obras traducidas al español que encontré, ésta me resultó especialmente estimable.

Como desde 1960 he trabajado para la radio precisamente en adaptaciones de clásicos, vi en “Sueño...” muchas posibilidades para llevarla a este medio e incluso puntos tangenciales con la literatura cubana. Al leer la novela, que es un reflejo de la sociedad feudal china del siglo XVIII bajo la dinastía Qing, noté similitudes, salvando las distancias, con nuestro clásico del siglo XIX, “Cecilia Valdés”, de Cirilo Villaverde. En ambas se aborda la vida de la familia y de la sociedad en un momento determinado de la historia, con la misma visión totalizadora. Y, de la misma forma, ambas son novelas ampliamente divulgadas en sus respectivos países.

Por otra parte, el hecho de que el centro argumental de la novela china sea una historia de amor – tan desgraciado como el de Cecilia-, en el seno de una gran familia, se ajusta muy bien al esquema habitual de la radionovela cubana.

Aquí debo aclarar que utilizar determinado esquema no nos obliga a ser esquemáticos, sino a respetar las pautas del medio. Si bien hay espacios de corte político o histórico en que se describen grandes batallas y se magnifican los escenarios, la novela más aceptada es la que plantea conflictos cotidianos, en el medio familiar, que al oyente le resulta el más conocido, con el cual mejor puede identificarse.

¿Requirió un gran esfuerzo plasmar esta novela china en una forma asequible para el radio oyente cubano?

En verdad fue un trabajo técnico exigente, pues la obra tiene más de cuatrocientos personajes individualizados, o sea, descritos aunque sea en tres líneas con su pequeña historia, su fisonomía y sus propósitos en el momento de su aparición.De ahí que fuera necesario refundir algunos personajes e incluso cambiarles los nombres cuando pudieran resultar confusos par el radioescucha.

Asimismo, se hizo necesario ¨sacrificar ¨ pasajes valiosos de la novela en aras de sintetizar la trama, de manera que no fuera la historia de nunca acabar, de manera que las más de dos mil páginas de los cuatro tomos de la obra, quedaron condensadas en 131 capítulos, equivalentes a seis meses y medio de transmisión.

Como es natural, al llevarla al medio radiofónico, la novela fue sometida al tratamiento dramatúrgico propio de este medio, así como a su presentación ¨formal ¨ específica. Lo que si se respeto fue la intención de sus autores, su punto de vista respecto a los personajes, y el mensaje total de la obra.

¿Que pasajes de la época quedan mejor reflejados en la novela y en su adaptación a la radio cubana?

Quedaron ampliamente expuestos, como elementos de la vida cotidiana china, el concubinato, los rituales funerarios, las creencias y también las descreencias de algunos, el régimen de promoción de los funcionarios mediante exámenes que solo daban cabida a los letrados con buen respaldo, la corrupción administrativa, el agobio del campesinado, el culto a los antepasados, las comidas, la moda, el recetario de la medicina tradicional, la rebeldía interna del personaje principal que no acepta la educación confuciana basada en la eternización del sistema de gobierno imperante, y, por ende, el sometimiento personal.

También, se exponen los convencionalismos y los intereses económicos de la familia que, aunque poderosa, decide casar al protagonista con una prima muy adinerada, antes que con la muchacha a quien él amaba, también prima suya y de su misma condición social, pero sin fortuna.

¿Que aporto la radiodifusión de esta novela a la cultura del pueblo cubano?

Aquí volvemos al principio de esta conversación. No creo que podamos hablar de “aportaciones” concretas, sino del cumplimiento de un propósito. El postulado de la Revolución de divulgar la cultura masivamente se realiza en este caso en todo su alcance. Por suerte, la radio cubana no depende de un jabón para lanzar un título que abra los horizontes de las capas populares hacia mundos y escenarios donde la vida transcurre, con otras costumbres pero con la misma esencia, con la misma tenaz vocación del ser humano de tener sueños y realizarlos.

A lo largo de todos estos años, ese afán de enriquecer la vida espiritual del pueblo cubano a través del arte en sus diversas formas se ha mantenido. Pues bien, la dramatización de una novela clásica china es una forma de seguir esa huella. Si además de dejar algo de conocimiento y algo de interés por esa acreditada cultura, logró entretener al radioyente, pues creo que este es un propósito fundamental, me siento muy satisfecha de haber tenido algo que ver en esta realización.

En cuanto a la cultura china, en general, es otra huella presente en nuestras tradiciones, que cada día se revitaliza más y esta mirada a su gran literatura es un complemento necesario.

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