La segunda casa de Frank y sus coterráneos pinareños

Si no fuera por Frank González Gutiérrez, Especialista principal de política editorial y Director de Programas, en Radio Guamá yo no estuviera escribiendo de La otra casa, como le dicen a la emisora provincial más occidental de Cuba.

Y es que el bicharraco, conocido como SARS CoV-2, se ha ensañado con los trabajadores de esa emisora, incluso su directora María Victoria Menoya Martínez. Pero Frank, también aislado en algún momento, logró  acumular buena parte de la información que  Ud., lector, leerá.

(Frank González Gutiérrez)
(Frank González Gutiérrez)

Mediante WhatsApp me comentó: “Jesús Benítez falleció y la nieta no encuentra lo que él le dejó…las respuestas a las preguntas. Sigue buscando y asegura encontrarlo porque lo llegó a realizar.  Pero fueron muchos días de grave y crítico hasta el desenlace fatal”

Y leí  esto  en la web “Con profundo dolor, la familia de la Radio Pinareña, conoció el fallecimiento del decano de la locución en Pinar del Río, el Premio Nacional de Radio 2008, Jesús Benítez Rubio. Comenzó a laborar, de manera oficial en el medio en 1953, aunque desde dos años antes, en algunas plantas radiales, ya realizaba suplencias como Operador de Audio, título que obtuvo en 1955.

Trabajó en las emisoras CMAB, CMAL e ingresó, en 1958, a la nómina de CMAS Cadena Occidental de Radio, donde muestra inclinación por la locución y tuvo sus primeras incursiones en la especialidad. Ya en 1966 inicia su carrera de locutor y, con posterioridad, logra formarse como actor y director de programas. En todos los casos su evaluación artística y desempeño fueron sobresalientes. Desde 1969 y hasta su jubilación, Jesús Benítez Rubio honró con su presencia y hacer a Radio Guamá.

(Jesús Benítez)

Recibió reconocimientos como fundador y trabajador del Instituto Cubano de Radio y Televisión, obtuvo premios en festivales nacionales y provinciales de la radiodifusión.

Ostentaba, entre otras, las medallas Raúl Gómez García, 28 de Septiembre, Félix Elmuza; los sellos 20 años de vigilancia revolucionaria y de laureado del Sindicato de la Cultura. Además, se le concedieron la condición Artista de Mérito del ICRT, el Premio Provincial de Locución Violenta Casals, y el Escudo Pinareño, máxima distinción que otorga el gobierno en la provincia.

Al morir a la edad de 84 años, el Premio Nacional de Radio, Jesús Benítez Rubio era miembro de honor de la Asociación de Pedagogos de Cuba, en Pinar del Río, de la Cátedra Nacional de Locutores y su presidente de honor en la provincia

Si  apareciera el texto de ese ejemplar radialista, lo incluiríamos aquí.  Frank continuaba “Elina, la otra Premio Nacional.     No ha tenido cabeza para hacerlo.  Su esposo (compañero de labores en la radio )  falleció igual de Covid  Fueron dos semanas muy críticas y pidió que la dejaran recuperarse. Prometió hacerlo ya”. Ojalá que podamos incorporar ese testimonio.

(Elina Pelegri Trujillo. Premio Nacional de la Radio . Radio Guamá)

El que si Frank  obtuvo es el Pedro Alfredo Castillo González, destacado realizador de la Radio. Director de programas informativos, miembro de la UNEAC y de la UPEC, multilaureado, que también estuvo aislado:

¿Por qué la radio?

La descubrí gracias a mi familia. En casa se escuchaba mucho la radio. Desde niño me conquistó. Comencé a soñar con ella, y a soñarme en ella.

Me seducía todo: las voces, la música, los efectos sonoros…Su tono intimista, la capacidad de mostrar escenarios diversos: la escuela, el surco, la fábrica, el barrio, etc.

Estaba deslumbrado con las historias que narraba, reales o de ficción. Consumía cualquier tipo de programa. Deseaba ser locutor, periodista, actor…en fin.

Sin embargo, esa radio tan cercana era, a la vez, muy distante geográficamente. La posibilidad de convertirme en uno de sus hacedores era casi nula.

Pero, en el guajirito de San Andrés de Caiguanabo, seguía creciendo el amor hacia ella. Me fui a estudiar a la ciudad y, seis años después de estar allí, decidí ir a su encuentro.

Eran los finales de la década del 80 y principios de la del 90, del pasado siglo, cuando sellamos nuestra relación, que comenzó a consolidarse a partir de 1994, al formar parte de la plantilla de Radio Guamá.

(José Antonio Guerra garcía, Director de radio Guamá desde 1995 hasta el 2012)

¿Por qué la radio?

Porque sigue despertando en mí las mismas sensaciones, los mismos sentimientos que cuando era pequeño.

Hoy conozco todas sus rutinas, pero eso no impide que me emocione, viva con intensidad, y disfrute, la interpretación de un personaje dramatizado, la inmediatez de un reporte periodístico, una narración deportiva, un espacio musical o variado.

¿Qué significa Radio Guamá en su vida?

A Radio Guamá, y su gente, les agradezco recibirme, formarme como realizador, educarme en la disciplina y la rigurosidad  del trabajo, enseñarme que aprendemos todos los días y que nuestros productos comunicativos son el fruto de  una labor en colectivo.

Además, el ponerme en mi lugar cuando el ego, por uno u otro logro, me quiso cegar; hacerme entender que la modestia, la sencillez, son compatibles con el arte, donde ética y estética van de la mano.

Les debo permitirme compartir mis saberes con varias generaciones de radialistas; haber sido aceptado como integrante de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Con Radio Guamá, y su gente, estoy en deuda siempre: me dieron también la posibilidad de encontrar el amor y formar mi familia.

Cuénteme alguna anécdota suya en la emisora.

El guajirito soñador, del que ya le hablé, solía escuchar todos los domingos en la mañana «La Escuela de Aire», un espacio infantil, en antena desde el año 1952.

Imaginaba estar en aquel escenario donde los niños cantaban, recitaban poesías, respondían adivinanzas, repetían trabalenguas…se divertían mientras aprendían. Nunca pudo hacerlo, fue un deseo pospuesto.

Ya joven, en Radio Guamá, y formado como director de programas, asumió la riendas del proyecto que, entre las muchas satisfacciones proporcionadas, estuvo permitirle a guajiritos como él acceder a la radio y vivirla, en sus lugares de residencia.

Salimos de los estudios y nos fuimos a los centros escolares en zonas de difícil acceso, aquello era una fiesta, imposible no emocionarse con los rostros de los infantes, una experiencia profesional indescriptible.

El colectivo con el que laboré hizo el milagro, y el programa fue reconocido, entonces, con el Premio Provincial Comunidad 2002. Eso me satisfizo mucho, tiene una significación especial para mí.

¿Por qué la Segunda Casa?

Claudia Ledesma Hernández, periodista pinareña,  en su artículo Radio Guamá, la segunda casa  dice “La segunda casa. Respuesta reiterada por la mayoría de los radialistas de Guamá, cuando se les pregunta qué significa la emisora para ellos. No hay excesos en ese decir. Veinticuatro horas de transmisión ininterrumpida exigen a los realizadores su presencia en el medio de comunicación la mayor parte del día y por otro lado, es inevitable convertir en hogar un sitio que enamora y atrapa.

Radio Guamá, la Emisora Provincial de Pinar del Río, es el escenario principal de numerosas historias de vida que tienen el amor por el quehacer radiofónico como hilo conductor. Así ha sido durante los últimos cincuenta años, que son los primeros de una planta radial llamada a perdurar en el tiempo como la señal sonora de la familia pinareña.”

En Vueltabajo hubo radio desde 1931, Cadena occidental de  radio  se nombraba y a partir del 24 de octubre de 1969 se llamó  Radio Guamá. ¿Por qué?, la respuesta la encontré en un fragmento del libro  La radio en Pinar del Río. 80 años de su fundación, de    Cándido Cordal Gutiérrez, Arnaldo Graupera Morejón, Julio Puentes Mujica y Osniel del Rosario Genó Otero:

¿Por qué el nombre de Radio Guamá?

A finales de la decada del 60 del siglo XX, el pueblo de Pinar del Río opinó mediante una encuesta, sobre el nombre que se le debía asignar a la planta matriz de la radiodifusión pinareña. Surge así el nombre de Radio Guamá que comienza a utilizarse, oficialmente a partir del 24 de octubre de 1969.

El nombre de Guamá estaba en la mente de los pinareños y con él se pretendía dar continuidad histórica a la planta que, surgida en la clandestinidad y operada desde México, transmitía al pueblo cubano el mensaje de verdad y justicia del Movimiento 26 de Julio.

Radio Guamá salía al aire desde México como si lo estuviera haciendo desde un punto en la zona montañosa de la provincia pinareña. Esto se debía a que Francisco Martínez Rodríguez (pionero de la radiodifusión y miembro activo del M-26-7) preparó en México dos plantas portátiles que se comunicaban entre sí y a la vez; la potencia de ambas plantas era capaz de recibir, una vez instalada en territorio vueltabajero, a la que transmitía desde México por el movimiento revolucionario.

La planta salia al aire desde las ciudades de México y Veracruz por el propio Martínez y se identificaba como Radio Guamá. Es de suponer que el nombre recuerda la actitud del cacique rebelde, además de la cercanía del río que corre junto a la capital pinareña.”


Y de ese mismo libro es este fragmento:

Los nuevos estudios de la señal sonora de la familia pinareña

El aumento de personal, una programación más variada y las nuevas metas que la radio enfrentaba, hizo evidente la necesidad de un local que ofreciera mejores condiciones.

En noviembre de 1971, el Partido y Gobierno de la provincia deciden hacer entrega al ICRT del edificio que con un fin comercial fuera construido en la calle Colón, entre Juan Gualberto Gómez y Adela Azcuy en ciudad pinareña.

A la par que se acometían trabajos de remodelación se hacían las gestiones en el exterior para la adquisición de equipos de punta en la tecnología radiofónica.

El 25 de julio de 1976 se produce la anhelada inauguración de los nuevos estudios de la Cadena Provincial de Radio (Radio Guamá), así como Radio Pinar Musical, siendo la programación de esta última exclusivamente música instrumental variada y solo con voces femeninas en la locución.

En la inauguración del local, los trabajadores de la radio establecieron el siguiente compromiso: “Seremos celosos guardianes de esta obra en su conjunto. Cada equipo tendrá una utilización adecuada, poniendo en cada programación toda la responsabilidad de cada uno de los trabajadores y para que esto se traduzca en la necesaria calidad que todo nuestro pueblo merece y en la que estamos en el deber de ofrecerle”.


Existen dos testimonios que no podían faltar en este perfil de Radio Guama. El primero es de Nersys Felipe y el segundo de Luis Hidalgo. Allá vamos con ella:

“Ejercí el magisterio durante muchos años y fui además titiritera, cantora de coro, maestra de Canto Coral, y en la radio pinareña,  actriz, locutora, asesora y guionista. Luego escribí libros, y a ellos me llevaron: mi larga relación con los niños, mi gusto por la música, mi apasionado apego a la lectura y los guiones de radio que escribí. Sobre todo ellos.

No supe de bicicletas, papalotes, nados ni patines, mis padres no quisieron que supiera, y andando el tiempo me enamoré de la radio, y gracias a ella, bien lo sé, me hice escritora. Mi primer poema, Burrito Playero, lo escribí en la mesa de ensayo del estudio dramático de Radio Guamá. Mi primer cuento, El abuelo, en la mesa donde almorzábamos en la emisora. Ya  octogenaria, ni soñar con leer como leía, olvidada de todo, a borbotones. Ya octogenaria, mi extrañamiento por Radio Guamá, por mis  días de actriz, sobre todo de actriz, y por mis compañeros de entonces, los vivos y los muertos.

Sigo siendo,  y decirlo es mi orgullo, una mujer de la radio. Me jubilé, cuarenta años de trabajo radial, para cuidar de mi  nieta recién nacida. Todavía escribo, pero por mis ojos, casi nada. Cómo duele ese dejar atrás, cómo duelen esas  pérdidas.

Y por darme entera al oficio de escribir, errando, rectificando y  empeñada en ser mañana mejor que hoy, tuvieron a bien darme dos premios Casa de las Américas (1975,1976), dos de la Crítica (2006,2013), el Magistral La Rosa Blanca (2004) y el Nacional de Literatura (2011).Me reconocen, me honran y cada  uno me obligó a no desmerecerlo. Y por  mi entrega a la creación radial, una entrega gustosa e incondicional, me fue otorgada, en su primera emisión, en 2004, la Condición de Artista de Mérito de la Radio Cubana.

Lo mejor de mi “edad alta”, mis hijos, mis nietos, los amigos, el hombre que me acompaña desde hace cincuenta años y mi casa de La Calle de las Virtudes, ahí, de pie, a pesar de pérdidas, decepciones y lejanías. Y los niños y grandes que me leen. Y la gente que por la voz me reconoce, todavía, sin nunca haberme visto antes. Y además, mi estar en Cuba. Y mis recuerdos”.

Luis hizo radio de niño:

– ¿Cómo llegaste a La Escuela del Aire?

-Poco antes de mis nueve años y de pertenecer al Círculo de Radiodifusión en el que comenzó mi carrera en los medios… integré el coro de la Casa de Cultura Pedro Junco. Junto a mis compañeros hice la primera visita al Estudio Teatro de Guamá, donde canté sin imaginar que, al pasar de los años, sería yo el presentador y actor que conduciría aquella fiesta para niños. Aún recuerdo la alfombra roja, el escenario de tablas muy bien pulidas, el olor a limpio, el audio, trabajado por el inmenso Santiago Francisco, con un sonido casi perfecto ante mi percepción infantil… y, sobre todo, los niños ocupando los asientos, subiendo las escaleras de la escena para actuar y aplaudiendo entusiasmados, los que no eran artistas. Décadas atrás, en el abandonado estudio de la “emisora vieja”, como todos llamaban al asentamiento que tuvo la planta en la calle Maceo de la ciudad pinareña, Carlos Callejas, un locutor profesional, gestó el proyecto. Por eso, a pesar del paso del tiempo, en mi infancia todos evocaban a Callejas como el “padre del espacio más antiguo de la radiodifusión cubana”. Todo eso y más lo aprendí cuando Nora Peláez, mi primera maestra y guionista, directora y locutora de La Escuela del Aire en los años ochenta del pasado siglo, me lo contó. Entonces ya pertenecía yo al Círculo… donde niñas y niños de Pinar del Río adquiríamos conocimientos sobre el mundo de la locución. Y porque algunos infantes fuimos seleccionados para presentar ocasionalmente La Escuela del aire, participé, casi semanalmente, en la animación de las transmisiones, siendo niño aún, junto a Carmita Dausá – Premio Provincial de Radio – Olga Cala Villafranca y María Antonia Vázquez. Entonces se grababa en vivo no solo en el Estudio Teatro de Guamá, sino en los Palacios de Pioneros, Casas de Cultura, escuelas y centros recreativos de la provincia. Elieser Valdés, maestro de sonidistas y realizador de sonidos excepcional, usando solamente su talento colocaba los micrófonos, desenredaba los cables, gobernaba desde el Control Remoto y lograba, con cintas, las mejores grabaciones de músicos, cantantes, locutores… Terminó mi adolescencia y pasé a presentar programas para jóvenes. A los 17 años de edad, tras la evaluación artística, me otorgaron la profesionalización. Mi querida hermana de locución Sissi Izquierdo González animaba entonces La Escuela del aire, pero no prefería laborar en los programas de ese corte, a pesar de que, como todo lo que su voz tocaba, los hacía relucir. Sissi me pidió que la sustituyera y Norma Montano, otra de las madres cuidadoras de La Escuelita… y que en aquellos tiempos dirigía la Redacción de Programas Infantiles, me aceptó. Desde que Carlos Callejas vivía, nunca una voz masculina identificó el programa. Solo mujeres fueron sus animadoras. Unas provenían de la locución, otras de la actuación como Nersys Felipe y Aurora Martínez. Mi entrada profesional al espacio fue muy discutida, pero mi trabajo convenció y me dejaron al frente del espacio, como animador y actor, durante más de una década. El guionista y director Remberto Rico me propuso que interpretara el personaje de Guamacito o Guamy. Pedro Amador, Jefe de la Redacción de Propaganda, lo había nombrado y posteriormente lo empleó como mascota de Radio Guamá. Nersys Felipe, en la intimad de su hogar, me perfiló el timbre, me sugirió las entonaciones y terminó montándome el trabajo actoral. Desde entonces animé La Escuela del Aire a dos voces: la mía natural y la de Guamacito. También asumí otros muchos personajes ocasionales y canté, junto a los niños, gran parte del repertorio pinareño y cubano. Remberto fue una figura determinante. El programa se fragmentó en ingeniosos segmentos de participación de niñas y niños que demostraban habilidades y conocimientos en muchas ramas. Se grababa en vivo semanalmente y empleó códigos del espectáculo con el uso de títeres y vestuarios que, a la par de la realización sonora, facilitaban el entretenimiento visual de los espectadores. Otros nombres que no puedo olvidar son los de Nicolás Martínez y Katia Iglesias Pérez, dos realizadores que ocasionalmente guiaron a los colectivos. Yunieska Suárez fungió como mi contrafigura con verdadera pasión y talento. Pedro Alfredo Castillo, otro gran director, escribió y permaneció frente al colectivo durante varios años con un desempeño admirable. Y Lázaro Delgado fue un genio en la consola: cuando aún la tecnología digital no era ni siquiera imaginada como posible en Pinar del Río, este hombre empírico lograba la maravilla de mezclar y masterizar con excelencia formatos vocales e instrumentales muy diversos. La Escuela del aire es probablemente el trabajo radial que más amé. Tenía el reto de cantar en vivo, acompañado al piano por maestros como Ángel Torres, Julio Antonio Brito y William Zambrano… y en el tono de los niños. Interpreté y compuse los temas de identidad, integré coros y grabé un disco, producido por la Radio, en el que defendí páginas mías y de autores cubanos, con la intervención de artistas y agrupaciones como Omar Pérez, Raydel Rodríguez, el Conjunto Cuyaguate y la Gran orquesta del Cabaret Rumayor, entre otros”.

 

– ¿Qué tiempo estuviste en él?

-Más de una década laboré. Y agradezco mucho esa oportunidad que me permitió desarrollarme no solo en el espectro complejo de la animación, sino también de la música para niñas y niños. A ese programa le agradezco algunos de mis premios en los Festivales provinciales y nacionales de la radio y en concursos musicales como Mi planeta azul y Cantándole al sol, de cortes internacional y nacional, respectivamente.

– ¿Recuerdas compañeritos de esa época que siguen en la radio?

 La Escuela del aire, como muchos otros programas de Radio Guamá, fue una cantera. Eran tiempos en los que los Círculos de Interés tenían mucho impacto y contaban con profesionales consagrados que echaban buenos abonos a las semillas de los surcos mediáticos. No estoy de acuerdo con quienes opinan que a la locución no debe arribarse en la infancia. Es totalmente falso. Muchos aprendimos de niño y todos los saberes nos han servido de mucho. Roberto Cavada, Sissi Izquierdo, Mariuska Díaz, Juan José Rodríguez… son los nombres de algunos que después fueron mis compañeros de profesión, aunque no en los mismos sitios, programas o medios”.

– ¿Abandonaste la radio por la televisión?

– La radio no se abandona. Ella para mí no fue solo una escuela, sino el primer medio en el que me realicé como artista. En la estética y el estilo de casi todas mis obras siempre, de algún modo, hay una huella radiofónica. La televisión, por ser un medio audiovisual, cuenta con una banda sonora que, aunque no se construye con los preceptos o leyes de la comunicación radial, dispone de los mismos códigos: palabras, efectos, músicas y silencios… No admito que ese campo sea subestimado al realizar un programa y soy obsesivo en el intento de otorgar diversidad, calidad y preciosismo a lo sonoro en mis montajes. No obstante, debo reconocer, que por su riqueza expresiva, tanto en la locución como en la realización, me atrae e interesa más el discurso televisivo. Desde mi infancia, yo buscaba en la pantalla el desaforo de las cámaras. Quería ver qué pasaba detrás del set, me apasionaba ese mundo… Y cuando tuve la oportunidad de entrar a él no lo pensé dos veces.

El Cuadro Dramático de la emisora Radio Guamá surgió el 15 de agosto de 1968, un año antes de que la planta radial se inaugurara oficialmente. Desde entonces, ese conjunto ha formado parte inseparable de la historia radial vueltabajera, distinguiéndola con los numerosos premios alcanzados en concursos radiales y con la realización de programas que alcanzan altos niveles de preferencia.

Los actores, actrices, directores y el resto del personal artístico vinculado con el quehacer del Cuadro Dramático de Guamá, catalogado por algunos como uno de los mejores del país, gozan del reconocimiento de su pueblo.

Programas que realizan, Novela Cubana (Diario), Operación secreta (Diario), Edad de oro (Diario), Estampas Históricas, El Cuento, Teatro  y Sin Prisa para la risa (Humorístico)

Los 153  trabajadores de Radio Guama, tienen como slogan,  La señal sonora de la familia pinareña, que cubre  toda la provincia aunque   con problemas en la señal  se recepciona en los municipios de Candelaria y Bahía Honda, y sus programas más escuchados son :

-Operación secreta (Serie policíaca) Horario: De lunes a Viernes 7.00pm

-El Programa de la pelota (Revista que Incluye la transmisión del juego de béisbol) Horario variable.

-Pinar Quiere saber. Noticiario  vespertino  Horario: De lunes a Viernes 6.00- 7.00pm

-Antología    Programa Musical  dedicado a la música de décadas atrás . Domingo 6.00- 8.00pm  Cuenta con una red de clubes de oyentes por toda la provincia

-La Novela   Escrita esencialmente por escritores pinareños sale al aire de Lunes a viernes.  Horario: 11.00am

-Zona joven    Programas de Lunes a Viernes dedicado a ese sector poblacional Horario: 7.20 8.30 pm

-Domingo AM    Revista  en la mañana  d este día que abarca el horario de 8.00a 11.30 am

-Ritmo caliente      Revista dominical  en las tardes  con una variedad de temas que logra un a alta participación del público Horario: 3.00 – 6.00pm

-Lo que no sabes tu   Programa de facilitación social    se transmite de lunes a Viernes  de 3.00 a 3.30pm

-Pinar con Vida  Programa de participación ciudadana  que se transmite  los viernes  cada 15 díaz y cuenta con la participación del 1er secretario del PCC y el Gobernador de la Provincia. Horario 2.00 a 3.40pm

RECONOCIMIENTOS RECIBIDOS POR LA EMISORA RADIO GUAMÁ

-Réplica del Machete Mambí del Generalísimo Máximo Gómez, otorgado por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

-Bandera de honor de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

-Bandera de Proeza Laboral, otorgada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC)

-Bandera de Colectivo Vanguardia Nacional, otorgada por el Sindicato de Trabajadores de la Cultura.

-Premio del Barrio, otorgado por la Coordinación Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

PREMIOS NACIONALES DE RADIO

-Jesús Benítez Rubio, 2008

-Elina Pelegrí Trujillo, 2018

ARTISTAS DE MÉRITO DEL ICRT

-Nersys Felipe Herrera (2004)

-Elina PelegrÍ Trujillo (2006)

-Jesús Benítez Rubio (2007)

-Julio Puente Mujica (2008)

-Cándido Cordal Lemus (2008)

-Juan Gualberto Pérez Mena (2009)

-Remberto Rico Hernández (2010)

-Carmen Dausá Quiñones (2012)

-Noemí Balmaceda Albelay (2018) (Radio Sandino)

-Juan Antonio Rodríguez Mesa (2020)

-Julio Duarte Alonso (2021)

PREMIOS PROVINCIALES DE RADIO

-Elina PelegrÍ Trujillo

-Aurora Martínez Rodríguez

-Juan Gualberto Pérez Mena

-Jesus Benítez Rubio

-Remberto Rico Hernández

-Nersys Felipe Herrera

-Isora Yánez    Rafael

-(Felo) Suárez Ramírez

-Alfredo Gutiérrez Rosa

-Xiomara de Celis

-Caridad González Salazar

-Ramón Esteban Díaz Hernández

-Noemí Balmaceda Albelay (Radio Sandino)

-Nora Peláez Naranjo

-Carmen Dausá Quiñones (2017)

-Sebastián Ferrer Pimienta (2018)

-José Cabrera Torres (2018)

-Juan A. Rodríguez Mesa (2019)

-Julio Duarte Alonso (2020)

-Jesús Padrón Palacios (2021)

-María E. Borges Barrios (2021)

-Alberto Hernández Cáceres (2021)

-Carmen María Cardoso Morales (2021)

-Salvador Bastard Pérez (2021)

-David Delgado Crespo (2021)

-Luis Hidalgo Ramos (2021)

MAESTROS DE RADIALISTAS

-Elina Plegrí Trujillo (2017)

-Humberto Arencibia Ruiz (2018)

-Irma María Ramírez Quiñónes (2019)

-Julio Duarte Alonso (2020)

PREMIO NUEVA GENERACIÓN

-Pedro Alfredo Castillo González (2017)

-Ana Mary Miló González (2018)

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