Guardianes de la locución cubana

Al decir de Miguel Sierra, Marlon Marlon o Luis Ángel Alarcón Santana, los locutores tienen una gran responsabilidad ante los oyentes. Mediante su voz se resume el trabajo de todo el equipo detrás, tanto técnico como creativo. Esta cercanía y proximidad con la audiencia demanda de ellos excelencia y compromiso para ofrecer, minuto tras minuto, lo mejor de sí mismos.

Con el objetivo de que los locutores crezcan profesionalmente -lo cual responde a la política de superación y de los requisitos que deben cumplir los trabajadores de la Radio Cubana- se efectúa a lo largo de nuestro país las evaluaciones de nivel en esta especialidad, ya sea por voluntad individual o por los méritos acumulados durante años de constancia y dedicación.

El jurado, compuesto por experimentados locutores y maestros de la Radio como Rosalía Arnáez González, Luis Ángel Alarcón Santana, Marlon Marlon, Miguel Sierra Castro, Yanier Beltrán Imbert, Argelia Pera Trapero e Idania Martínez Grandales, ofreció detalles al Portal de la Radio Cubana sobre el funcionamiento de dichas pruebas en La Habana.

Nuestro equipó visitó la emisora CMBF Radio Musical Nacional (sede de las evaluaciones) y pudo participar de cómo se vive el proceso. Los nervios en cabina eran evidentes.

En la capital cubana se prevé que aproximadamente 100 locutores de emisoras provinciales y nacionales se sometan al ejercicio de evaluación próximo a terminarse este 24 de noviembre. Son muchos los jóvenes que se sumaron a esta experiencia en busca del tercer nivel, al estar solo habilitados mediante cursos de Locución. También se presentaron voces reconocidas y de gran experiencia en aras de alcanzar un segundo o primer nivel.

Esta categorización en niveles corresponde a la sumatoria final de los puntos que el jurado otorga en cada uno de los requisitos a tener en cuenta. Entre ellos: voz, dicción, articulación, acento, entonación e interpretación, fluidez y ritmo, seguridad, aplomo, naturalidad, improvisación y respiración.

Como denominador común todos los locutores deben leer varios géneros periodísticos y literarios en primera instancia, aunque luego el jurado amplíe el examen con preguntas de cultura general o con determinadas situaciones de improvisación en la cabina.


Un paréntesis...Los nervios eran evidentes más de lo común detrás del cristal. Todos, el jurado y yo de este otro, la veíamos temblorosa. Leyó sus textos. Creyó haber terminado. Pero el jurado le tenía otro ejercicio, uno de improvisación. Lo sobrepasó con creces. Luego se sentó junto a nosotros y preguntas como cuchillos lanzaron a la diana: "¿Quién es el Bárbaro del Ritmo? ¿Y la Musicalísima? Dime dos pintores cubanos contemporáneos".

Cuando sale la evaluada de la cabina me surgen dudas y le pregunto a los siete del jurado sobre este plus en las pruebas de Locución.

Idania Martínez asegura que la conducción de espacios informativos tienen un alto valor de improvisación, ya que en muchas ocasiones demanda agilidad y rapidez para resolver imprevistos.

Este ejercicio permite conocer además la preparación cultural de la persona, tan necesaria para formar armoniosamente los conocimientos acumulados y dar salida en vivo a situaciones de aprieto, según Miguel Sierra.

Sin dudas, estos exámenes imponen. Cada día los locutores se sientan junto al micrófono para informar, educar o entretener a la familia cubana. Allí los nervios deben aparcarse. Esa es la verdadera prueba. Sin embargo, la trayectoria de cada uno si bien se debate y analiza, el resultado del ejercicio es determinante para la evaluación.

Para Luis Ángel Alarcón Santana, los locutores constituyen la cara del proceso productivo de la radio y representan, en primera instancia, un medidor de calidad. De ahí que formar a los trabajadores de dicha especialidad es un quehacer continuo del sistema radial.

La categorización o superación además esta marcada por un alto valor educativo. Uno de los objetivos del jurado es que cada locutor se percate de sus errores en aras de perfeccionarse y avanzar en la profesión.

Rosalía Arnáez destacó cuán importantes y necesarios son estos intercambios, pues les permite a ellos como maestros radialistas identificar los puntos débiles para trabajar en función de corregirlos. Además reconoció el privilegio y la responsabilidad de formar parte como jurado.

Lo cierto es que no podemos pensar en una radio de calidad sin buenos profesionales de la voz. Los locutores cubanos, con su cuidado exquisito de la lengua española, con su alegría contagiosa, y el compromiso y respeto hacia la labor que realizan, enaltecen lo que significa hace casi 100 años la Radio Cubana.

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Editora. María Romero