La fuerza de la voluntad, el amor y la armonía

Palma Soriano.- En una cola para la compra de alimentos me encontré con una muchacha que ya conocía. Era de tarde y me dio alegría volverla a ver. Entonces ella no quiso esperar su turno. En su mente la responsabilidad que su hijo debía comer a su hora y se le hacía tarde para la tarea doméstica. Se trata de la joven Dalgis Trujillo Chacón, técnico medio en Gestión de la Calidad en la EPASE de ese territorio del oriente cubano.

Y es que Dalgis Trujillo Chacón, es madre de un joven llamado, Arley Cabrera Trujillo, con 26 años de edad, quién nació con varias patologías de base como el asma, la miopía y lo más complicado: la enfermedad celíaca. Como conocemos de esta circunstancia concertamos con ella y su hijo un grato diálogo en su hogar y la historia la narramos aquí.

Al nacer, Arley presentó muchas diarreas. Entonces el Doctor Wendys en uno de los análisis clínicos realizados a Arley le detectó la patología.A este médico esta madre le debe mucho.

“Mi hijo no puede comer nada que contenga harina de trigo, ni cebada, ni centeno. Y el pan nuestro de cada día es de trigo. ¿!Cómo íbamos hacernos!?. Bueno hemos tenido que inventar. Afortunadamente, nuestro país siempre ha garantizado la salud de todo el pueblo. Supimos de una dulcería-panadería que fue inaugurada hace ya un tiempo en la ciudad de Santiago de Cuba para la venta de panes y dulces para personas celíacas y ello ha sido tremenda oportunidad, aun cuando los precios en algunos de los productos son un poquito elevados pero con esfuerzo llegamos. Los mismos se adquieren para una semana”, comenta Dalgis.

“El pan que se elabora en ese lugar no es de mucho agrado para Arley porque tiene otro sabor, es más duro, pero él se lo come, usted sabe!. Sin embargo, le gusta el dulce, los palitroques, los polvorones, las marquesitas, todos muy ricos. El año pasado, por ejemplo para su cumpleaños logramos comprar en esa panadería un kake para él y se sintió feliz porque pudo festejar y compartirlo con familiares, amigos”, narra Dalgis.

Estos cinco meses y medio de enfrentamiento a la pandemia de la Covid-19, para Dalgis y Arley los días no han sido fáciles pues como ya se conoce la falta de materia prima especial para elaborar estos alimentos, la paralización del transporte impedían que esta madre e hijo llegaran a la ciudad de Santiago de Cuba en aras de adquirir los productos y sin olvidar además el impacto negativo del arreciado Bloqueo económico y comercial del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.

PERIODISTA (P):¿Dalgis cómo se la arregló usted para que Arley no dejara de alimentarse porque lo apreciamos fuerte y con ánimo?.

Dalgis Trujillo (Madre):“Bueno usted sabe cómo son los jóvenes pero él es de espíritu fuerte y valoró que tenía que vencer las dificultades. Yo como madre, en ocasiones no le demostraba mi preocupación, mortificación. Le transmito mucho optimismo porque amo a mi hijo. Dolorosamente perdí a mi hija, en plena flor de la juventud, como se dice, ya graduada de una licenciatura, y eso es duro, muy duro, pero estamos aquí. Me queda Arley y tengo que cuidarlo mucho, confío también en él porque socialmente lleva una vida normal”, añade la joven madre Dalgis.

Al decir, de Dalgis Arley labora como discapacitado en la Unidad de Industrias Locales. Por demás pertenece a la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (ANCI), uno de los sectores que le ha ayudado mucho a avanzar en la vida, a su integración social, cultural. Por consiguiente, ella también le está muy agradecida a ese colectivo en Palma Soriano.

P: ¿Arley cómo has llevado la enfermedad?

Arley Cabrera Trujillo (Hijo): “No ha sido fácil para mi porque el médico me dijo que soy intolerante a la harina de trigo. En estos meses del enfrentamiento al nuevo coronavirus mi mamá y yo hemos encontrado alternativas. Me gusta comer algunos vegetales, la carne de pollo y ayudo a mi mamá en la cocina”, sostiene el joven Arley.

“Soy tejedor en un Taller de Industria Locales. Este oficio me ayuda espiritualmente en la creación. Mi mamá conmigo es genial, me mima y yo también la amo”, confiesa Arley abrazándola.

P: ¿Te has llevado por la tentación de un dulce o pan de harina de trigo?

Arley Cabrera Trujillo (Hijo): Sonriéndose contesta: “Es algo muy duro para mi esta situación pero me pongo fuerte, reconozco que no debo y sigo mi camino. Mejor estar saludable”.

Durante estos meses de enfrentamiento a la Covid-19 y todo lo que ha derivado de ella para la vida socio-económica y cultural también para los palmeros, para Dalgis y su hijo, Arley Cabrera Trujillo, no han sido jornadas fáciles pero están ahi, sanos que es lo más importante por cuanto la voluntad, el amor y la armonía entre ellos han sido decisivos.

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