Esculpir la vida (+Audio)

Cada palabra de la joven Nirza García Valdés va sujeta al amor que desborda el alma, toman la altura de la consagración por la Medicina, y desde la cirugía general, esta bayamesa busca ofrecer vida curando las heridas del cuerpo y del alma.

“Siempre prima el compromiso por cuando salgas del salón de operaciones darles buenas noticias a las familias y hacer todo lo que esté a tu alcance por el no retorno del paciente al quirófano, por la solución de ese problema.”       

La vocación acrecentó desde niña los deseos de Nirza de convertirse en doctora, que hizo realidad con los más altos honores en la Universidad de Ciencias Médicas de Granma, colectivo que aún recuerda a la muchacha por su disciplina, carisma y talento.

“La cirugía es el arte o la ciencia que cura con las manos. Yo la catalogo de arte – ciencia, porque tiene mucho de las dos. Tu esculpes con las manos la vida, y algunos como nosotros, nos “toca” traerlas también cuando en las condiciones como en las que estoy tenemos que ser ginecólogos, traumatólogos o varias especialidades juntas.”

La doctora García Valdés borda sus días con los finos hilos del apasionamiento por la salud lo mismo aquí, que en Bolivia, o ahora en un hospital de la ciudad de Oyo, en la República del Congo, donde es la primera cirujana cubana que integra la brigada médica en ese país.

“Tremendamente comprometida por ser joven y bayamesa. Las mujeres que hemos emprendido este camino debemos hacerlo lo mejor posible, por enaltecer la presencia de las cubanas; por exaltar el nombre de Luz Vázquez y Adriana del Castillo, de todas las que forjaron esta Revolución y que sin nuestra contribución no sería posible una obra hermosa, fuerte y humana como la que llevamos adelante.

“Es una satisfacción y orgullo inmenso, un desafío tremendo no dejar caer jamás la moral de la mujer bayamesa, de la cubana y de las jóvenes en el ejercicio de la ciencias médicas o del arte de curar con las manos, que en este caso es la cirugía.

“Estoy en una armonía total y una felicidad absoluta porque cada día ha sido un día útil en una consulta, una opinión, en la formación de los residentes que tengo a cargo, porque me gusta enseñar y sobre aportar vidas salvadas nuevas, vidas salvadas para Cuba y la Revolución.

“Todo lo que hago siempre lo dedico a Fidel, que lo tuvimos frente a frente, y con el cual asumimos el compromiso de dar lo mejor en cualquiera que fuera nuestras profesiones. No hay un día en que me levante o acueste y no tenga presente qué tanto he hecho por cumplir ese compromiso que asumimos con el Comandante en Jefe desde la Universidad. 

“La familia me inculcó los valores imprescindibles para ser lo que soy. No podría ser cirujana sino siento por las personas, sino hubiera sido generosa como me enseñó mi abuela, o sensible con el dolor ajeno como me lo inspiró y he visto en mi mamá. Pienso que todo lo que soy es resultado de esa planta que mi familia ha sembrado.

“Cada Nirzita que ha nacido en el mundo yo digo que es una semilla de Cuba, cada uno de los cooperantes de la Salud Pública somos, en sí mismos, Cuba en ese momento y que una familia llegue a comprometerse con una cultura y tradición ajena a la suya y que algún día, cuando esa Nirzita, su mamá o su papá, tenga que explicarle el significado de su nombre le diga que fue tomado del alma que la trajo al mundo.

“Necesariamente tendrá que decirle que le devolvió la salud y la tranquilidad en un instante de dolor y tristeza como significa la enfermedad y que estuvo allí, gracias a Cuba. Ese siempre será mi mayor orgullo.”    

 Más allá de su evidente belleza y elegancia física, la joven doctora granmense Nirza García Valdés deja tras de sí la hermosa estela de un desempeño que regala amores y sensibilidad por la salud y con el cual esculpe la vida.