“Todos son mis hijos” (+Audio)

 Los relojes marcan minutos después de las 7 de la mañana y desde antes ella, junto a sus colegas, organizada y chequea la disposición de los bulbos con las dosis de la vacuna dentro de sus cajas en el equipo de refrigeración, las jeringuillas y el orden del local.

La experiencia laboral de la licenciada en enfermería Susana Núñez Pérez marca hoy 34 años, la mayor parte de ellos como integrante del policlínico Doctor René Vallejo Ortiz, de la ciudad de la oriental provincia cubana de Granma.

Los conocimientos, destreza y agilidad para ejecutar los procederes de la inmunización avalan hoy el desempeño de Susana en la campaña de vacunación pediátrica con Soberana 02 para proteger a los niños de la COVID-19.

“Esta es una de las tareas más hermosa y sensible por el desafío de cerrar el ciclo de vacunación de los pequeños para cuidarlos de un virus mortal”, comenta la enfermera al periodista, durante cinco minutos de descanso.

“El reto es protegerlos, inmunizarlos, cuidarlos, tener una delicadeza y buena comunicación con ellos, conversar para que se porten bien durante el proceso de vacunación; lo hacen ya desde que están en los círculos infantiles están creando una capacidad intelectual, una disciplina y además contamos con la ayuda de la mamá”.

- En las zonas rojas de los hospitales hacen historia, pero ustedes aquí también se visten de heroínas…

- “Así es, y nosotras de aquí no nos marchamos hasta que no vacunamos el último niño, no importa que pasen las 8 de la noche. El horario de entrada es a las siete de la mañana, pero llegamos a las seis y “algo” para ir adelantando, preparándolo todo para que los niños no se impaciente por la espera, ni por la ausencia de alguna enfermera”.

 - ¿Cuál es el momento más feliz?

Suspira y responde: - “Cuando entran los niños al vacunatorio. Nos sentimos muy orgullosas de verlos con esas caritas tan angelicales que tienen y ellos: “que tengo miedo”, “no lo tengas, no tiembles. Fíjate que es la picada del mosquito duele más que el pinchacito que te damos aquí”; entonces sonríen, le brindamos apoyo, preparación psicológica y ellos se relajan, se sienten muy seguros con nosotras”.

- Son como las madres, las abuelas de los niños…

- “Yo los siento a todos como mis hijos; aunque tengan la madre al lado. Soy muy sensible con los niños y con todos, los adolescentes, los adultos y los abuelitos, son familia y las atenciones de enfermería que les brindo es por su salud, para sentir el placer de que recuperen su vitalidad, de vacunarlos por el bien colectivo”.

El periodista le agradece en nombre de los padres de los pequeños que en esta semana recibieron la primera dosis de Soberana 02 en el sitio vacunatorio que funciona en la secundaria básica 4 de abril, del Reparto Camilo Cienfuegos.

Susana sonríe, asiente y en esa expresión está el premio más emotivo: la certeza de que en las manos de la licenciada en enfermería Susana Núñez Pérez va la dosis del amor, la fuerza de un país en una vacuna que protege a todos sus hijos.

 

 

 

 

 

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