Una Antena Musical para el patrimonio cubano

En noviembre del año 2020, de 9 de la mañana a 1 de la tarde (ahora comienza al acabar la conferencia del Dr. Duran sobre la Covid-19 y llega hasta las 12 del día) comenzó con un nuevo formato un proyecto de Ángel Manuel Pérez y Rosalía Arnáez González, quienes se distribuyen los temas y seleccionan la música.

Se trata del programa Antena Musical en la Radio COCO, una de nuestras emisoras más tradicionales y con mayor historia, del sistema provincial capitalino de la radio. No estamos hablando de un museo ni de ninguna entidad subordinada al Consejo Nacional de Patrimonio, sino al Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt); pero como tantos otros saludables ejemplos, este es otro en el que se demuestran las infinitas potencialidades con las que las artes mediáticas pueden funcionar como museos, al preservar y promover áreas esenciales del patrimonio, a menudo más que muchos museos; en este caso, de nuestro más caro patrimonio musical.

Sucede que tanto Ángel Manuel como Rosalía son coleccionistas, y ya con eso satisfacen (y con creces) la primera condición para declarar un museo: sus colecciones, que, como buenos coleccionistas que son, se preocupan y ocupan en preservar en el mejor estado.

Aunque no de modo excluyente, han enfatizado en los valores patrimoniales de nuestra música cubana, en los intérpretes “del patio”, y aún recuerdan la gran cantidad de radioyentes que les llamó cuando escucharon a Paulina Álvarez cantando en tiempo de guaguancó, nada más y nada menos que el emblemático cuplé La Violetera, que, con letra de Eduardo Montesinos, en 1914 había compuesto en París mientras dirigía la orquesta del casino allí, el andaluz José Padilla Sánchez, cuya música ha sido declarada por la Unesco “de interés universal”.

Nos referimos, por tanto, al más genuino y reconocido patrimonio musical universal, una canción estrenada en Barcelona por Carmen Flores, pero afamada en Francia y España primero y luego el resto del mundo, por la impar zaragozana Raquel Meller, ahora en voz de otro hito del patrimonio musical cubano: Paulina Álvarez.

Antena Musical dedica una sección a la llamada (a mi juicio, con toda justicia) “década prodigiosa”, enfatizando en los interpretes cubanos. Han desempolvado música de las fonotecas que casi no se escucha, y destacan los vínculos con los géneros latinoamericanos en este, un programa interactivo que obviamente, hace muy felices a sus creadores; de lo contrario, no saldría bien. 

Suma importancia otorgo a que en sus empeños por devolver a nuestro pueblo tanto genuino patrimonio musical atesorado en la más profunda memoria histórica cubana y que, sin embargo, es tan triste que muchas generaciones no conocen, y no me limito a los más jóvenes, sino incluso no pocos que ya comienzan a peinar canas; pero sus nombres silenciados durante décadas a pesar de tan recios e inolvidables aportes entre las voces cubanas, abre al fin las opciones de volver a escuchar cada domingo y recrearnos con Los Meme, Georgia Gálvez, Luisa María Güell, Yolanda Brito, Pilar Moraguez, Alfredito, Dany Puga, Lourdes Gil y los Galantes, y muchos más. 

Es un ejemplo a continuar profundizando por nuestro Icrt en esta y otras emisoras radiales y programas como Nocturno, así como en espacios de televisión tan apropiados como De La Gran Escena, Retromúsica, la adaptación televisiva de Nocturno, y otros de perfil semejante. 

No es solo la esencial motivación, sino también la adecuada preparación profesional para acometer tamaña tarea con el debido éxito. Así, por ejemplo, la tan carismática Arnaez, locutora y periodista que presidió la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) desde el VII hasta el IX Congreso de junio en el año 2019, había estudiado música en el Conservatorio Ignacio Cervantes y Arte Dramático en la Escuela Nacional de Arte (Ena, donde entre otras materias, estudió lógicamente voz y dicción, vitales para su labor luego como locutora). 

En 1975 ingresó en el Conjunto Artístico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Far) donde se desempeñó como actriz; posteriormente estudió locución y se graduó como periodista en 1984. Desde 1980 alternó su trabajo como animadora y presentadora de televisión y radio con su labor como redactora y reportera de televisión. 

Trabaja como locutora desde 1978, cuando por la esfera ideológica y de Cultura de la Unión de Jóvenes Comunistas donde trabajaba redactando textos para audiovisuales divulgativos, debió leer un texto en cámara para un documental sobre el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en La Habana; delegada al que se efectuó en Moscú, Unión Soviética. 

Ha sido locutora del estelar Noticiero Nacional de Televisión, presentadora de programas como Estilos y animadora de los principales espectáculos y galas artísticas, transmitidos por la televisión cubana, y actos políticos de primer nivel. Ha descrito desfiles y concentraciones del Primero de Mayo, Marchas del Pueblo Combatiente y ha actuado como locutora en programas en exteriores grabados o en vivo transmitidos por la televisión. 

Representó a Cuba en el exterior en programas de televisión, entre otros países, en la República Democrática Alemana, México y Bulgaria. Ha sido diputada a una Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Cumplió misión internacionalista en la República de Angola, como miembro de una delegación artística de las Far, durante la guerra contra la invasión de Sudáfrica (1976). 

Integra la Presidencia de la Cátedra de Locución del Centro de Estudios de la Radio y la Televisión (Certv). Condujo y dirigió espacios en la televisión como el diario Mientras llega la noche en las tardes de Tele Rebelde y Como cada domingo, Con luz propia, etcétera. Ha presidido la Comisión de Evaluación de Locutores de la Televisión Cubana. Ha sostenido durante años espaciosmusicales y de poesía como el enfocado al arte latinoamericano en el piano bar “Habaneciendo”, en la Casa de la Música de la Egrem (Galiano y Neptuno) los viernes de 5 a 9 p.m.: “Un café con Rosalía”, que ella conduce en ambiente familiar e íntimo para recuperar la memoria de la poesía y la música latinoamericana y cubana de todos los tiempos, con el Grupo Musical de Roberto González (piano), José M. Baeza (guitarra), Reynaldo Campoalegre (percusión) y los jóvenes cantantes Miguel Oliver y Rachel Valladares, y de forma alterna, otras figuras cubanas y extranjeras que recrean ese repertorio de música trovadoresca, valses, rancheras, boleros, tangos y otros géneros. Mientras tanto, ella dialoga con el público acerca de disímiles temas. Ya lleva tres años con otra peña en el Museo de Artes Decorativas. 

Rosalía Arnáez fue reconocida con la Distinción por la Cultura Nacional, la 23 de agosto (Federación de Mujeres Cubanas) y la Félix Elmuza (Unión de Periodistas de Cuba); el Sello del Laureado, Diploma Nicolás Guillén, el Machete del Generalísimo Máximo Gómez, la Orden Majadahonda, Medalla de Combatiente Internacionalista, Artista de Mérito de la Televisión, premio Enrique Almirante (2015, en su primera edición), Premio especial de Cultura provincial en Caracol como guionista y conductora del programa dedicado a Nicolás Guillén (2000) y otros premios y menciones por ejemplo, como locutora y en los Caracoles de la Uneac. 

Trayectorias así, sellan garantía para todo proyecto que se emprenda; relevante tanguera cubana, no es casual que desde marzo de 2021 hereda (también con Ángel Manuel Pérez) el programa Hogar del Tango que fundó Antonio García hace 59 años con el nombre Melodías del Plata, siempre después de las 3 p.m. por ser la hora en que murió Gardel, y que María Luisa McBeth llevó durante 20 años. Se oye al bandoneonista y compositor Rubén Juárez que dirigió un documental, y el 3 de mayo estuvo el gran intérprete argentino, periodista y director, Carlos Varela, que cantó en la sala Villena de la Uneac. 

Aunque ha sido una emisora que se designaría eminentemente deportiva, el programa sabatino Razones sostuvo espacios semanales sobre las diversas artes: cine, literatura, artes plásticas… que actualmente mantiene De tarde en tarde. Así, es consecuente con su historia, patrimonio y valores que le han distinguido, pues ha incluido entre otros muchos a Tejedor y durante décadas sostuvo programas monográficos con Los Cinco Latinos, con Javier Solís y con Benny Moré, que tanto han marcado en la radio audiencia y de aquí, en toda la cultura cubana, y que no deben quedar en el olvido.