Por una radiodifusión a la altura de nuestros tiempos

Aunque cada año la tecnología vaya dejando su impronta y desarrollo en nuestro universo vertiginoso, los seres humanos aún siguen manteniendo su preferencia por la radio, un dispositivo pretérito cuyas ventajas aportan un entusiasmo inconmensurable gracias que brinda “sonidos para ver”, como dijera un programa nacional, a través de una atractiva complicidad que se ha logrado imponer a su tiempo.

Es por eso que, en el caso de la Radio Cubana, en sus casi diez décadas de existencia, el ciudadano común —sea joven, adulto o anciano— prefiere todavía este medio de difusión para estar al tanto de los sucesos diarios del país o del mundo, así como para disfrutar de una buena música, una amena novela o una programación cultural en sus momentos de labor o sano esparcimiento.

De acuerdo con los investigadores de este popular medio de comunicación, es difícil atribuir la invención de la radio a una única persona, por lo que en diferentes naciones se reconoce la paternidad a personalidades y expertos de la talla de Aleksandr Stepánovich Popov en Rusia; a Nikola Tesla en Estados Unidos; a Guillermo Marconi en el Reino Unido o el comandante Julio Cervera en España.

En el caso de Cuba, de acuerdo con escritores, historiadores y estudiosos, la primera señal de radio se transmitió por primera vez, de manera experimental, el 22 de agosto de 1922, por la Estación 2LC, situada en la calle Animas 99 (actual Número 457) en la provincia de La Habana.

Esta emisora iniciaba sus transmisiones a la hora del cañonazo de las 9:00 de la noche, con espacios musicales, el estado del tiempo y el servicio de la hora, y debe su nombre a las iniciales de su director y propietario Luis Casas Rodríguez, hijo del teniente Luis Casas Romero, director de la Banda del Estado Mayor del Ejército.

No obstante, los periódicos de la época reflejan que, el inicio oficial de la radio en Cuba es considerado el 10 de octubre de 1922, cuando sale al aire la Estación PWX, cuyos equipos fueron instalados en el Edificio Central de la Empresa Telefónica Cuban Telephone Company, en la Calle del Águila, Número 161.

Su programación inaugural inició con un acto solemne a las 4:00 de la tarde, con el Himno Nacional de Cuba, interpretado por la Banda del Estado Mayor del Ejército, dirigida por Casas Romero; a continuación, siguieron las palabras del presidente de la República Alfredo Zayas desde el Palacio Presidencial, en inglés y en español; y luego una programación musical con composiciones fundamentalmente cubanas y varios poemas líricos.

De acuerdo con fuentes locales, en mayo de 1923, en Cuba ya existían 24 estaciones, y en diciembre ya eran 31 estaciones de radio, pues sin dudas, había un creciente interés por este medio de difusión entre los empresarios y hombres de negocios de la época.

Conforme a la información publicada por la Secretaría de Comunicaciones de la época, para 1930 había un total de 61 estaciones de radio activas en Cuba; de ellas, 43 en La Habana.

Tres años más tarde, ya existían 62 estaciones de radio en la Mayor de Las Antillas, y a nales de los años 30, la capital cubana contaba ya con 34 emisoras de radio operando en la onda media, de las cuales 11 operaban simultáneamente en la onda corta. El resto del país poseía 46 emisoras para un total de 80 estaciones activas en 1939, en el territorio cubano.

A partir de 1940 surgen las cadenas radiales, la mayoría de las estaciones activas pasan al control de pocos dueños, quienes adquieren las que estaban en desventaja económica y técnicas.

De esta manera logra nacer el llamado monopolio radial, donde lo importante solo era vender. Su objetivo principal era atrapar a la audiencia con programas influidos por anuncios publicitarios de compañías transnacionales, muchas norteamericanas y establecimientos locales en la Isla caribeña.

Para 1941, se escuchan por primera vez en el medio las radionovelas como actualmente se le conoce, un género de espacios melodramáticos que gozaba de enorme popularidad, y emerge también la publicidad de productos trasnacionales interesados en captar nuevos mercados de consumo, y que principalmente provenían de compañías de los Estados Unidos.

En marzo de 1946, comienzan a edificarse las instalaciones de Radio Centro, que incluía un gran teatro, actual cine Yara, el cual constituyó el centro de operaciones de lo que más tarde sería el Circuito CMQ, ubicado en 23 y L, en la moderna barriada del Vedado.

La emisora Radio Reloj-CMCB se inaugura el 1 de Julio de 1947, con el eslogan La Emisora al Servicio de la Puntualidad. Sus estudios antes estaban ubicados en la azotea del Radio Centro de la CMQ de Monte y Prado, en el límite entre Centro Habana y La Habana Vieja.

El 28 de noviembre de 1953, la emisora Radio Progreso, conocida como La Onda de la Alegría, propiedad de los hermanos Fernández, es reubicada en Infanta 105, donde aún permanece.

El 24 de febrero de 1958, desde la Sierra Maestra, en las montañas del oriente cubano, sale al aire Radio Rebelde, la emisora de la Revolución fundada por el Che. Con ella comienza una nueva etapa en la historia de la radiodifusión en Cuba, que al decir del máximo líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, se convirtió “en instrumento de divulgación masiva que jugó un papel político de gran trascendencia durante toda la guerra…”

Hasta 1959 el monopolio de la radio y la televisión contaba con el respaldo de las firmas norteamericanas y los capitales nacionales, pero inmediatamente después del Triunfo de la Revolución, el nuevo gobierno popular puso en manos del pueblo las 66 emisoras existentes en la Isla, y el 16 de noviembre de 1960, y el 19 de marzo de 1961 suprimen los anuncios comerciales en radio y televisión.

El 1 de mayo, sale al aire Radio Habana Cuba con sus transmisiones en la onda corta dirigidas hacia el Norte, Centro y América del Sur, a n de mostrar al mundo las acciones de la Revolución y los cambios que a diario se suscitaban en el país, en esos momentos trascendentales.

El Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR), se crea el 24 de mayo de 1962, con el fin de coordinar lo concerniente a los medios de comunicación y el papel cultural que deben cumplir las estaciones de radio. En noviembre de 1976 deviene en Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), para coordinar también la programación de las dos cadenas televisivas con cobertura nacional.

En la actualidad, confirman fuentes del sector, la radio cubana cuenta con más de 800 transmisores en todo el país, e incluye las cadenas de radio internacional, nacionales, provinciales, las emisoras locales, así como los canales de televisión nacional, los telecentros provinciales y municipales, y la plataforma satelital, por sólo citar algunos avances.

Con la implementación de la fibra óptica nacional, que llega a todas las capitales de provincia, la red para el transporte de las programaciones de radio y televisión experimentó un cambio significativo, lo cual posibilita que lleguen de forma digital las cinco programaciones nacionales de televisión y las cinco nacionales de radio a los 26 centros transmisores más importantes del país.

En los últimos años, la red de radiodifusión de onda corta se ha ampliado y modernizado, y el transporte de las programaciones que transmiten los centros internacionales de onda corta también está digitalizado.

También se han instalado varios transmisores para mejorar la cobertura de Norte, Centro y Sur América, así como el área del Caribe, lo que permitió elevar asimismo su eficiencia y confiabilidad. Igualmente, se instalaron nuevos sistemas de antenas para esos transmisores a todo lo largo del país.

El 26 de julio de 1986 comienzan las emisiones de Cubavisión Internacional, con el propósito de dar a conocer al mundo la realidad de Cuba, su cultura y su sociedad desde el punto de vista del gobierno cubano. Con la llegada del nuevo siglo, nacen otros canales de televisión, dígase los dos Canal Educativo, el Canal Habana, el Canal Caribe, el Canal Clave y Multivisión.

Ya todas las emisoras radiales nacionales, provinciales o municipales cuentan con sus páginas web en Internet, las cuales no solo benefician a los oyentes o al personal del país que puede acceder a estos espacios visuales, sino que también abre la posibilidad de escucha y visualización en otras partes del mundo.

La radio de la Mayor de las Antillas mantiene hoy en sus espacios y cadenas una programación más amplia, atractiva, variada, veraz y consuetudinaria que en sus inicios, aunque todavía muchos programas carecen del encanto suficiente para cautivar a las nuevas generaciones de cubanos que hoy prefieren los celulares o lo paquetes de series y filmes, descargados desde diferentes sitios de Internet, a escuchar o disfrutar de un encantador programa radial.

 

Editora. Carmen Torres