60 años acompañando al pueblo

El l6 de agosto de 2001 fui huésped de la MDR (radio de Alemania Central). En la hermosa ciudad de Leipzig, una computadora me devolvió las voces amigas de Argelia Pera y Luis Alarcón Santana. Confieso que no pude ocultar la emoción. A tantos miles de kilómetros, desde el 13 de agosto, se recibía la señal de Radio Reloj con una calidad envidiable.

Como bien se reflejó en la página Web, que comenzó a recorrer el mundo en 1997, Radio Reloj se convirtió en el canal de información continua más antiguo del mundo. Había salido al aire a las seis de la mañana del 1 de julio de 1947, desde un local situado en la azotea de la primitiva radioemisora CMQ, en la esquina de Monte y Prado, en la ciudad de La Habana.

Héctor de Soto, uno de sus fundadores, comentó que en aquel inadecuado lugar donde tenían que trabajar casi sin ropas por el exceso de calor, había una mesa, un micrófono, un metrónomo y dos sillas. Los locutores fundadores fueron, además de Héctor de Soto, Félix Travieso, Reinerio Flores, Eduardo Tristá, Julián Espinal y Ramón Irigoyen. El resto de los trabajadores eran el periodista Jorge Bourbakis y el auxiliar Roberto López.

Tuve el privilegio de haber alcanzado la época de Héctor, Travieso y Roberto, que se jubilaron en Radio Reloj. A los pocos meses de fundada llegó Carlos Torres, que se había iniciado como locutor en Cienfuegos y fue durante casi cincuenta años una de las voces de oro de Radio Reloj. Aún después de su jubilación saludaba las ondas cada mañana, desde el estelar Matutino, hasta que un cáncer fatal truncó su voz.

Radio Reloj ha sido siempre escuela para la locución y periodistas radiales. Por ella transitaron la gran mayoría de las voces que después se han escuchado con éxito en la radio y la televisión nacionales, entre ellas las de Enrique Rodríguez (El Americano) Ramón Fraga, César Arredondo, Franco Carbón, Máximo Velásquez, Edel Morales, Antonio Nápoles y Marta Verónica Marcel. A estas y otras hay que agregar el lenguaje claro y la exquisita dicción de profesionales del micrófono amantes de esta radioemisora que permanecieron y permanecen en ella prestigiándola, como los ya mencionados, y Pedro Luis Fernández Vila, Manolo Ceijas, Socorro, Laureano Céspedes Hernández, Ibrahin Aput, Isabel Fernández Corrales, Leandro Aguilar, Luis Alarcón Santana, Argelia Pera, María Mellado, entre tantos. Y como me confesó Juan Emilio Friguls, Premio Nacional de Radio y de Periodismo José Martí y prominente periodista: «cualquier periodista que tenga verdadera vocación y desee ser un buen profesional, debe pasar por lo menos tres o cuatro meses por Radio Reloj, porque te da el poder de la síntesis y la inmediatez».

En sus inicios Radio Reloj difundía las noticias que le suministraba el noticiero CMQ, que estaba situado en un piso más abajo, las que eran llevadas a la azotea por Roberto López, previo el trabajo que hacía Jorge Bourbakis, que sintetizaba las informaciones y las adecuaba al estilo de la nueva radioemisora. Esto pudiera inscribirse entre las curiosidades de la radiodifusión, porque era una emisora radial que difundía noticias constantemente, sólo interrumpidas por la hora cada minuto, y por supuesto, en aquella etapa, los anuncios comerciales –del comercio minorista de ciudad de La Habana, radio de acción de la emisora en aquellos años–, y no tenía periodistas propios.

Aunque Bourbakis actuaba también como director en funciones, oficialmente el director era Ángel Cambó, quien junto a Miguel Gabriel rigió los destinos de la original CMQ, y en ese momento asociado a los hermanos Goar y Abel Mestre como propietarios del poderoso Circuito CMQ.

Esta novedosa idea de crear una planta de radio para difundir noticias, ofrecer la hora cada minuto e intercalar anuncios comerciales en vivo, fue traída de México por el entonces jefe de Programación de CMQ, Gaspar Pumarejo, a partir de la experiencia de una radioemisora mexicana, la XEQK, que ofrecía los comerciales grabados. Esta fue la diferencia en aquel momento inicial.

Comenzó transmitiendo de seis de la mañana a doce de la noche, hasta el 10 de julio de 1950 que empezó a hacerlo durante las veinticuatro horas.

Al penetrar en la página Web de Radio Reloj puede leerse: «Cuando habían transcurrido dos meses y medio de la fundación de Radio Reloj, hubo un hecho que consolidó a la singular emisora. El 15 de septiembre de 1947 se produjeron en La Habana, los sucesos del Reparto Orfila, en Marianao, donde se enfrentaron dos pandillas armadas. Casi de forma directa fue divulgado, pues cerca del lugar se encontraba un vendedor de anuncios de la CMQ, Walterio Voigt, quien informó de inmediato lo que ocurría. Ese día nacieron en la planta las frases de identificación La noticia en acción, El minutero informa y Radio Reloj reportando. Estos sucesos ubicaron a Radio Reloj en los primeros planos de la popularidad, y establecieron su condición de vehículo informativo por excelencia. A partir de ese momento aumentaron las peticiones de los anunciantes, ansiosos de conseguir espacios para sus menciones comerciales».

Hechos relevantes de nuestra historia más reciente están íntimamente unidos en la historia a Radio Reloj. El 13 de marzo de 1957, cuando su estudio se encontraba en el cuarto piso de Radiocentro, fue tomada por los jóvenes revolucionarios del movimiento 13 de Marzo, cuyo líder, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) José Antonio Echeverría, se dirigió al pueblo de Cuba.

Una nueva etapa

Ante la negativa de resolver urgentes conflictos laborales que afectaban a obreros, artistas y técnicos de CMQ y Radio Reloj por sus propietarios –los hermanos Mestre–, el gobierno revolucionario decidió la intervención. Ya en ese momento el principal accionista y presidente de las empresas, Goar Mestre, había abandonado el país y sus instalaciones, propiciando el paulatino deterioro y quiebra de esas empresas

A partir del l2 de septiembre de 1960, Radio Reloj pasó a propiedad del pueblo, al ser intervenidas por el gobierno revolucionario las Empresas Circuito CMQ S.A.: y Radio Reloj S.A., el mayor monopolio radial y televisivo del país, de los Hermanos Goar y Abel Mestre.

Por Resolución 20042 de 1960 del entonces ministro del Trabajo, comandante Augusto Martínez Sánchez, fue instrumentada legalmente la confiscación a favor del estado cubano, del Circuito CMQ y Radio Reloj y se designaba interventor a Gregorio Ortega.

El 22 de febrero de 1961, quedaron abolidos los anuncios comerciales en estas emisoras. Radio Reloj, circunscripta solamente a la ciudad de La Habana -pues tenía solamente un kilowatt de potencia en antena- se proyectó con carácter nacional el 19 de septiembre de 1961, al adjudicársele la red de transmisores de la antigua Cadena Oriental de radio, que le permitió en un principio llegar hasta el 60% del territorio. Posteriormente sus servicios fueron ampliados con nuevos y más potentes transmisores, que le permitió cubrir todo el territorio nacional. A la vez, desde principios de la década de los noventa del pasado siglo, en la capital dispuso además de transmisores en Frecuencia Modulada (FM).

La génesis de «El matutino», hoy espacio estelar de Radio Reloj, la encontré en la copia de un memorando dirigido al pueblo de Cuba, del 1 de febrero de 1963, que decía textualmente: «A partir del próximo lunes, desde las tres de la madrugada, Radio Reloj Nacional ofrecerá el matutino con las últimas informaciones nacionales e internacionales. Radio Reloj Nacional, atendiendo a las peticiones de sus oyentes, no ha escatimado esfuerzos en brindar este extraordinario servicio informativo todos los lunes desde las tres de la madrugada».

Posteriormente el matutino quedó establecido con frecuencia diaria, entre las cuatro y las ocho de la mañana. Radio Reloj es la única que en Cuba se caracteriza por difundir noticias las veinticuatro horas del día y ofrecer la hora cada minuto, con un elemento que también la distingue: a las doce del día y a las doce de la noche informa también la hora de más de veinte capitales del mundo.

Fue la primera radioemisora en el país que pasó, en 1996, del soporte de máquinas de escribir en su redacción para incursionar con la red de computadoras, y ya con potentes servidores dará el gran salto en su desarrollo cuando inaugure su proceso de producción desde la redacción hasta el estudio de locución totalmente digital. Atrás quedará para la historia la máquina de escribir, las cintas, el papel carbón, el papel gaceta, los enormes télex, que en su momento hablaron de modernidad.

Pero lo más importante es que el sonido característico no es un tictac cualquiera. Más allá del lenguaje mecánico, Radio Reloj ha sido, es y será un vocero de la identidad nacional, defensora y divulgadora de su patrimonio cultural, eco del protagonismo de los hombres y mujeres de un país que tiene en esta radioemisora la confianza que le permite expresar: «Es verdad, lo dijo Radio Reloj».