Las mujeres que hablan por radio y televisión

En el mundo unipolar y globalizado que sirve de marco al desarrollo tecnológico de los sistemas de comunicación y propaganda, la imagen y la presencia de la mujer, especialmente en la Radio y la Televisión, se mantienen con diversos grados de manipulación.

Pero no es nuestro interés detenernos en ello. Sólo señalar que la imagen y presencia de la mujer en la radio y la televisión del mundo, está íntimamente asociada al universo de la publicidad. Un mundo irreal de figuras estilizadas, narcisistas, con una vocación siempre infantil, inmadura, de adolescencia crónica, en que el trabajo y la sana recreación ceden ante el divertimento y la industria del placer.

Es tan fuerte la competencia con la vida real, que algunos estudiosos afirman que la vida pretende copiar a la Televisión y no a la inversa.

Como el mundo no contempla impasible tal situación, las mujeres, a través de la ONU, han tratado estrategias para su propio avance y para la conquista de su emancipación, incluidas la imagen y presencia que los medios masivos proyectan a despecho de su esencia humana y sus derechos inalienables.

En México en 1975, en la conferencia de El Cairo, en Nairobi en 1988 y en Beijing en 1995, se identificaron obstáculos y se formularon posiciones concretas en relación con los medios.

La mayoría de los aspectos enfatizados en estos eventos internacionales, se venían contemplando en la Radio y la Televisión cubanas desde hacía más de una década y en algunos casos se habían rebasado las expectativas. La propia naturaleza del sistema social que vivimos propició, exigió e instituyo, ese regreso a la humanización de la mujer.

La Radio y la Televisión han marchado y marchará en correspondencia con lo alcanzado en este tema a escala nacional, donde las mujeres representan el 46% de la fuerza laboral del país en el sector estatal civil y el 66 % de los técnicos, entre éstos el 55,5% de los médicos, el 52,1% de los colaboradores de salud en misión internacionalista y el 71% de los fiscales. (datos al cierre de 2006 informe de balance FMC)

Hagamos un poco de historia

Siendo las mujeres las mayores aliadas y consumidoras del gran invento que significó la sumatoria de todos los descubrimientos científicos, donde brilló el joven italiano Guglielmo Marconi, históricamente no constituyó de relevancia cuantitativa y cualitativa su presencia física, salvo en algunas especialidades como actrices, y sobre todo trabajadoras de servicio. En menor escala locutoras, escritoras, y como excepción alguna que otra técnica de equipos. Aún en los programas dramatizados el destaque de la mujer se veía reducido y no solamente por culpa de los guiones. Las limitaciones se debían en gran medida, porque no se podía reflejar de otra forma una sociedad donde ellas estaban discriminadas y preteridas. ¿Qué teatro, novela, o aventura, era capaz de expresar un protagonismo inexistente en la sociedad?

Las costumbres y los falsos conceptos hacían pensar que la credibilidad y los atractivos en los noticieros, por ejemplo, solamente podían lograrse con voces masculinas de impecable dicción y un timbre de voz específico. Igual sucedía con la narración dramática. Qué decir entonces de la narración y los comentarios deportivos, cuando aún hoy, la mujer, continúa sufriendo este desplazamiento, salvo honrosas excepciones donde se destaca por su calidad, Julita Osendi. Eso era lo establecido. Recuerdo que cuando comencé como locutora en la Radio en 1969, en una provincia que se distinguía y hacía gala de una locución reconocida en el ámbito nacional, solamente éramos dos las mujeres. No me fue fácil incursionar en la narración dramática con un grupo de tanta calidad. Más todavía situarme ante el micrófono RCA 44, teniendo frente a mí a locutores como Mario Crespo u Homero de Dios, para locutar en vivo, el Noticiero estelar de Radio Cadena Agramonte.

Sin embargo a pesar de éstas y otras limitaciones, las mujeres dejaron una huella vívida en el quehacer radial del país, digna de las mayores ponderaciones.

Josefa Álvarez Álvarez, fue la primera mujer en latinoamérica que registró su nombre como propietaria de una radioemisora. Fue la de Caibarién. Josefa, era hermana de un pionero de la radiodifusión cubana, el asturiano Manolín Álvarez Alvarez.

No podría escribirse la historia de la Radio, sin detenerse, aunque sea brevemente ante los nombres que ya son patrimonio de la cultura del país. Zoila Casas Rodríguez, fue la primera voz de mujer que surcó el aire a través de la 2LC, a los pocos días de ser inaugurada la Radio en Cuba, en agosto de 1922, y su hermana María Luisa, una de sus precursoras desde la Voz del aire, en la propia década de los veinte.

La locución radial se vistió de esplendor además, con las voces de las primeras locutoras Esther Sabater, Emma Lapeseña, Angélica de Céspedes, Joaquina Nuño, Xiomara Fernández, Bellita Borges, Consuelito Vidal...

Carmen y Yolanda Pujols se dieron a conocer en el Reloj del Aire de la CMKW de Santiago de Cuba, que dirigió Antonio Pera. Pilar Clemente, Maruja Garcia, Rosa María Hurtado, Marta Velasco, Georgina Almanza, Hilda Saavedra, Dulce Marina Corbelle y María Luisa MacBeacht, se reunieron, durante dos años, en la CMCX de 6 am. a l2 de la noche en un programa que se llamó RadioHora.

Hay que decir que las locutoras tuvieron mayor participación cuando surgió la Televisión, que comenzó a utilizar a las actrices-locutoras para la venta de algunos productos y como presentadoras, al lado de locutores, de programas musicales.

Margarita Balboa, por ejemplo, hacía los comerciales del jabón suave y de la pasta dental Gravi, fabricados por los laboratorios Gravi, que la contrataron tanto para Radio como Televisión.

Bellita Borges, la voz que identificó a Mil Diez y después se hizo familiar en programas patrocinados por Crusellas en la radio y la televisión. Xiomara Fernández, incursionó en la promoción comercial y unió su voz a la de destacados locutores de la época en programas de Radio y Televisión de relevante importancia como De fiesta con Bacardí por la CMQ y el televisivo Diviértase con Gravi, entre otros. Consuelo Vidal fue la voz que Iris Dávila y Eduardo Saborit escogieron para decir la mención que con el pretexto del jabón Rina, a finales de 1958, transmitió la Radio y la Televisión Cubanas . Cuando le pregunté a Iris, ¿Por qué Consuelito? me dijo: por la credibilidad que le iba a imprimir, a pesar que no conocía el verdadero significado de la mención. Así de profesional era Consuelito.

Y Violeta elevó la voz de la mujer a planos insospechados, cuando de igual a igual con sus compañeros locutores, su voz de elevados matices saltaba desde las lomas para anunciar un nuevo amanecer..

A partir de los años sesenta del pasado siglo las mujeres comenzaron a escalar posiciones, pero lentamente, a partir de los cambios conceptuales en la sociedad, que propiciaron el desarrollo de su talento... De esta forma fue creciendo el número de las que inscribieron sus nombres entre los más destacados en la dirección de programas, las guionistas, las actrices y las técnicas. Igual podría decirse de las voces que han enriquecido la locución cubana, además de las mencionadas, en los últimos cuarenta y ocho años. Ana Margarita Gil, Teresita Segarra, Dulce María Corbelle, Oneida Hernández, Isabel y Mirta Aleyda Fernández Corrales, Argelia Pera, Lilia Rosa López, Marialina Grau, Zady Flor González, Marta Verónica Marcer, Isabel Fernández, Betsy Acosta, Laritza Ulloa, Maricela Alfonso Madrigal, y la risa de la felicidad de Gladys Goizueta, sólo por mencionar una legítima representación.

Las periodistas radiales comenzaron a ascender y a cubrir un importante espacio, reservado a los hombres. Sólo unos cuantos nombres pudieran ejemplificar una trayectoria reconocida a pesar de la juventud de sus titulares. Dígase Angélica Paredes, Magda Resik, Bárbara Betancourt, Zenaida Costales, Alicia Elizundia, Rosa María Godoy, Ana Teresa Badía, Bolivia Tamara Cruz, Minoska Cadalso, Rosa María Moros, Miozotis Fabelo Pinares o Yolanda Ferrera, para personificar dignamente la labor de la mujer periodista radial.

Cuando miramos hacia la televisión sólo algunos ejemplos son suficientes para mostrar el nivel de la mujer periodista. Dígase Irma Cáceres, Daysi Gómez, Gladys Rubio, Marta Moreno ... para percatarnos que estamos en presencia de profesionales capaces de convencer porque saben decir con cultura y hablar con elegancia.

Y así en todo el país proliferaron las directoras de programas, periodistas, musicalizadoras, editoras, operadoras de controles maestros de audio, Ingenieras en Electrónica, Comunicaciones e Informática y en posiciones cardinales de dirección, espacios ocupados mayoritariamente y en algunos casos de forma exclusiva por los hombres. Pero sobre todo el ascenso de las periodistas y las locutoras es innegable, no solo por la cantidad buscando la franca equidad con los hombres, sino por la calidad que han demostrado las compañeras.

¿EJEMPLOS? ¡MUCHOS!

Cuando Radio Siboney, la radioemisora de música instrumental de Santiago de Cuba se fundó el primero de Agosto de 1968, más allá de la novedosa señal que ponía en el aire, iniciaba una etapa nueva para el protagonismo total de la mujer en la Radiodifusión. En igual sentido podría hablarse de Radio Enciclopedia, donde la fina sensibilidad femenina se adueñó del dial, para ponernos en contacto con la música y los conocimientos del mundo en que vivimos.

Cuando miramos hacia las conductoras de programas de la radio, quién puede negar el profesionalismo y el arte depurado con que lo hacen Gladys Goizueta, Oneida Hernández, Marta Verónica Marcel, Zady Flor González, Ana Margarita Gil, Betsy Acosta, las hermanas Fernández Corrales... por sólo mencionar estos nombres. Como también ¿qué cultura y maestría en todo lo que dicen las periodistas radiales Angélica Paredes, Rosa María Godoy, Magda Resik o Bárbara Betancourt, entre otras compañeras.

En Televisión no podemos olvidar a algunas presentadoras que quedaron para siempre en las páginas de la locución, como Xiomara Fernández, Conchita García, Eva Rodríguez, Dinorah del Real, Aída Rodríguez, Teresita Segarra y Nela del Rosario... Y por supuesto la imagen y la voz que integró el trío de irrepetibles de la locución y la animación cubana, junto a Pinelli y Cepero Brito, la entrañable Consuelito Vidal.

Indudablemente que las mujeres con su profesionalidad, han ganado un importante espacio. Si nos detenemos en el estelar de la publicidad del mediodía en la Televisión, encontramos, que de cinco locutores, tres son compañeras. ¡Qué bien!

Y que decir de los telecentros y fundamentalmente los dos canales educativos, con un verdadero predominio de voces femeninas, que apuntan a resultados alentadores.

Y un ejemplo más que elocuente del momento actual. Qué pensarían todos aquellos que relegaron a las mujeres, por creerlas incapaces de convencer a través de la palabra, por considerarlas seres inferiores si pudieran disfrutar del Noticiero Nacional de Televisión, con la conducción de un grupo de muchachas que encabezan Laritza Ulloa, Isabel Fernández, Acñe Becerra, Mariuska Díaz e Irma Shelton, entre otras. Pienso que la profesionalidad de estas compañeras, unidas a las de las presentadoras y animadoras como Rosalía Arnaez y Edith Mazola, contribuye a preservar el brillo propio que se ha ganado la locución femenina en la televisión.

NO FUE UN MILAGRO


La lucha por la emancipación de la mujer en el mundo es una historia milenaria que llegó a nuestros días, con un pronunciamiento universal ante todos los poderes que siempre han tratado de opacar la voz de quiénes constituyen la mitad de la humanidad y la mamá de la otra mitad. A casi ciento cuarenta años del momento en que la insigne patriota camagüeyana Ana Betancourt de Mora, avizorando el futuro, reclamó el lugar que por derecho debía asumir la mujer en la épica contienda por la libertad de Cuba, la sociedad cubana actual, es el resultado de más de cuarenta y ocho años de Revolución, en una lucha sostenida, encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y dirigida por la Federación de Mujeres Cubanas y la querida Vila Espín, para reorientar opiniones y conceptos, y erradicar conductas discriminatorias ancestrales.

EL AVANCE EN LA RADIO Y LA TELEVISION

En Televisión sólo algunas cifras reveladoras. En 1980 su plantilla femenina era solo del 29,9% y al cierre de 2006 esta cifra se elevó al 41 %

Y los técnicos mujeres que representaban en 1980, el 25,5%, hoy constituyen el 41 % de su fuerza técnica, lo que indudablemente ha beneficiado en primer lugar el ascenso de periodistas y locutoras a todos los niveles.

En cuanto a la Radio, de un 41 % de mujeres en 1980, llegó a 1999 al 53 % y hoy se mantiene con un magnífico 52 %.

En 1999 el 51 % de los técnicos eran mujeres, donde se destacaban el 51% de los periodistas, el 40% de los directores y el 41 % de los locutores. Al cierre de 2006 la Radio presenta el 47 % de los locutores a escala del país

Aún cuando las cifras demuestran el protagonismo de la mujer buscando la equidad con el hombre, y en algunos casos los supera ampliamente, la enseñanza en favor de los nuevos valores que continúen enalteciendo la imagen de la mujer, constituye una orientación cultural paciente y a largo plazo. En esa excelsa y hermosa obra, las locutoras y periodistas de la Radio y la Televisión, con su presencia en estas posiciones estratégicas tienen mucho que aportar todavía para lograr cada vez con mayor fuerza, mostrar la imagen que las mujeres cubanas se han ganado en la construcción de la Patria nueva. Objetivos políticos y sociales, delineados por la sociedad nueva surgida el 1ro. de enero de 1959. (3)