José Corrales: actor de talla extra

Aunque tenía un físico ideal, atlético, esbelto, con un cabello negro ondulado y unos ojos preciosos, aún en la radio, siempre los directores le reservaron los papeles fuertes. Cuando le pregunté sobre esta tendencia, me dijo con esa voz tan educada, agradable, dulce y enérgica: “Ellos me los ofrecían por menor esfuerzo, porque ya me habían conocido en esos papeles y los aceptaba porque esos son mis preferidos. Me encanta desdoblarme y me obligaban a crear, a actuar de verdad”.

Me confesó Corrales que escuchando radio, se aficionó a las novelas. Sobre todo a las de los bloques de Crusellas, la novela Palmolive, el folletín Hiel de Vaca, y comenzó a interesarle el trabajo de actuación.

A pesar de que trabajaba en la Compañía de Electricidad, también tuvo la oportunidad de canalizar su romanticismo haciendo algo en la radio. Su vida laboral tenía entonces dos vertientes: una para sobrevivir y otra para realizarse artísticamente.

Por eso encaminó sus pasos hasta la CMGW Radio Matanzas, situada en la calle Milanés, frente al parque de la libertad. Era una emisora de Armando Zayas, un politiquero. Según manifestó Corrales “A él le interesaba la radio nada más que para el momento que llegara la época de las elecciones, poder utilizarla en su campaña demagógica”.

“Por eso fue que me cedió la media hora para hacer Mis tardes de pasión, con una novela que se llamaba Cristina Sarmiento o la historia de un amor sin fronteras, puro remedo de Hilda Morales de Allouis con aquello de Un hombre sin piedad. Yo escribía, dirigía y protagonizaba aquel espacio romántico. Fue mi vertiente de realización verdadera en aquellos años”.

Su vida laboral empezó a los diecinueve años en la Compañía Cubana de Electricidad, en la que alcanzó una plaza por oposición para trasladarse a la capital. Llegó a La Habana y cada año que pasaba eran más las ventajas y comodidades que tenía. Se veía obligado a trabajar en aquella empresa. Laboraba de lunes a viernes, siete horas diarias. Pero, a pesar de haberse establecido, insistió en sus deseos. De esta forma llegó a la CMQ, la emisora más importante de Cuba en la década de los cincuenta. Lo inscribieron en la lista de talentos para hacer extras. .

“Hacía unos extras muy peculiares en la televisión. Los directores me utilizaban mucho cuando había una cantante. Yo interpretaba el galán ése que no hacía ni decía nada, por eso a partir de ese momento empecé a odiar a los galanes. Cuando Emilita Dago hacía programas musicales, era el galán de ella. No hacía otra cosa porque no podía asistir al tiempo de ensayos”.

Trabajó en emisoras de radio pequeñas donde había grupos de gentes aficionadas o que estaban empezando y querían entrenarse. Recordó, entre ellas, La Voz del Aire, donde había dos grupos de actores, uno era de Olga de Carlo y el otro de Pilín Vallejo. Y también La Casa de las Medias, donde García Varona tenía un cuadro de aficionados.

El primer programa que hizo en La Habana fue en Radio Progreso, cuando estaba situada en San José, frente al Capitolio. Ya era Radio Progreso, la Onda de la Alegría. Se empezó a transmitir una programación dramática que diseñó Florentino Fernández y hacía Marcos Behmaras. Lo primero que le asignaron fue un papel en Héroes de la justicia. Lo grababan por la noche, en un mezanine. Allí coincidió con Georgina Almansa, Marta Falcón, y otros, que al igual que él eran muy jóvenes.

En su desarrollo artístico mucho le debe a dos grandes de la cultura cubana, Paco Alfonso y Marcos Behmaras. Dijo Corrales:

“Quien me dio la oportunidad de estrenarme en el teatro fue Paco Alfonso, a quien venero y tengo en un lugar muy especial de mi carrera profesional. Paco fue una gente que sin conocerme me dio la oportunidad de debutar en el teatro sustituyendo a Manolo Coego, que era la estrella y a partir de ese momento Paco fue mi apoyo. Por él logro entrar en el ICR. Él y Marcos Behmaras eran muy amigos, eran compañeros del Partido, desde hacía muchos años. Ya Paco me conocía del teatro y cuando triunfó la Revolución le dijo a Marcos Behmaras: - A este muchacho hay que traerlo para acá, porque es magnífico actor, escribe y nos resultará muy útil.- Y Marcos estuvo de acuerdo”.

Después de trece años como trabajador eléctrico, pidió la baja en el Ministerio de Industrias y causó alta en el Instituto Cubano de Radiodifusión.

“A partir de ese momento, me sentí - y lo digo con el corazón en la mano- que me iniciaba como trabajador, como persona, como creador, porque en la oficina, a pesar de las comodidades, me sentía un muñeco mecánico. Quería ser lo que me gustaba. Cuando fui al ICR conocí a Marcos y éste depositó una confianza absoluta en mí. Me dio la responsabilidad como asesor de la programación dramática de la televisión con Pepe Arbezú. Además de trabajar como actor en ambos medios, era el asesor del Teatro ICR, de Grandes Novelas y La comedia del domingo. Esos eran tres espacios que yo asesoraba. Fue en los primeros años de la década de los sesenta”.

Entre los muchos personajes que interpretó en televisión me habló de uno que lo marcó para siempre. Fue el Izquierdo de Montserrat. Personaje histórico, porque fue el perseguidor de Bolívar. El autor hizo una obra de teatro maravillosa, pero la interpretación de José Corrales quedó registrada entre signos de admiración.

Otro personaje que jamás olvidaría, y que también hizo en dos ocasiones, fue el monseñor Motanelli, de El tábano. A ése le está muy agradecido porque es el que lo llevó a recibir el premio a la mejor actuación del año por la UNEAC y el regalo de un viaje a la Unión Soviética, en 1981.

Trabajaba como actor en pequeños papeles cuando José Antonio Alonso inició su programa La Corte Suprema del Arte en televisión, o sea, El programa de José Antonio Alonso y como Corrales tenía ansias de hacer, de trabajar, se presentó allí.

A José Antonio le impresionó. Tenía un pelo negro y además seis pies de estatura. Cuando llegó allí, Alonso le vio la figura y preguntó: - ¿Qué tú haces? Y Corrales, contestó: Hasta ahora soy actor pero quisiera cantar aquí. Entonces indagó, Alonso: - Qué vas a cantar? - Le contestó: - Love is a many splendor thing.

Me dijo que era porque en ese momento estaba Angustias de un querer en el máximo de popularidad. Lo acompañó al piano, Numidia Vaillant.

Y José Antonio Alonso le dijo: “Esta tarde a las 6:00 vienes para el programa”.

A la semana de este hecho, en una revista que se llamaba Cinema se publicó lo siguiente:  “José Corrales, un cancionero internacional que fue como César, vini, vini, bich, pan...llegó y venció y se hizo estrella naciente”. Como era estrella naciente cantando, Alonso creó el cuadro de comedias, puso a Eva Vázquez al frente y le dijo: - Ponme a Corrales ahí de libretista.

Trabajó con todos los directores de radio, de televisión, en espacios reconocidos y de mayor significación, después se convirtió en evaluador de los nuevos, porque también está en el Sindicato, en el Consejo de Trabajo, en las Comisiones de Evaluación y cada año, durante más de veinte años, participaba evaluando programas en el Festival Nacional de la Radio.

En el cine hizo una sola escena, al respecto dijo:.

“Fue en la obra de Arturo Soto, Pon tu pensamiento en mí. Una escena con Susana Pérez, pero eso yo lo pongo como marcado para que el medio no me quede sin pisar también. No he tenido tiempo para dedicarme al cine. He tenido siempre mucho, mucho trabajo en radio y televisión. En un mes tengo un récord de haber hecho ciento catorce programas de radio y veintiún programas de televisión. Creo que es difícil de superar”.

De los directores de televisión con los que ha participado, expresó sus preferencias.

“He trabajado con muchos y aunque no tengo quejas uno logra mayor afinidad con algunos. Por ejemplo, me he sentido muy bien con Vázquez Gallo, primero que todo, es un director de mucho nivel, un artista y, además, me ha malcriado un poco y Roberto Garriga que era el verdugo de todos, no me malcriaba, pero era muy decente, muy gentil conmigo”.

Del paso por los estudios guarda muchas anécdotas. Quiso referirse a una de ellas: “Cuando hicimos Las brujas de Salem le dije a Garriga que había visto la anterior puesta en escena y que no me había gustado el vestuario ni la caracterización que le había hecho a Carlos Paulín. Como yo iba a hacer el Danford, quería cambiar el vestuario. Él contestó: -Ponte de acuerdo con la vestuarista y escógelo tú.- La noche que fuimos a salir al aire me dijo Anilcie Arévalo  - Garriga no ha visto el vestuario tuyo y es distinto totalmente al anterior. Yo quiero bajar contigo pero apóyame porque estoy temblando, Garriga es capaz en ese momento de decir que te cambie el vestuario éste y que te busque otro trapo”. Llegamos al medio del estudio. Él estaba hablando con Consuelo Vidal que era la protagonista y yo me quedé en el medio del estudio parado al lado de Anilcie. Cuando se viró dijo: - ¡Qué lindo vestuario! ¡Qué bien! ¡Magnífico!.- Y es verdad. Había ganado mucho la figura del personaje, porque la anterior era una peluca inglesa de tribuna”.

José Corrales es también un actor muy solicitado por la radio. CMQ, Radio Liberación, Radio Progreso, Radio Arte. Guardaba un lindo recuerdo de Julio Lot; de Odilia Romero; de Abelardo Rodríguez, con el que hizo varias series y dentro de esas series hay una cuyo personaje ha dejado una huella imborrable. Fue el de Barranco de ciegos, una novela inolvidable.

En cuanto a los escritores. Ha hecho casi todas las novelas de Joaquín Cuartas. "Y trabajar una novela de Joaquín es olvidarse de la dirección porque escribe y dirige. En las acotaciones ya él lleva toda la dirección hecha. Así es un privilegio, son pequeñas satisfacciones. Fuimos a hacer una visita a la Antillana de Acero. Cuando empezamos a hablar de la novela de Joaquín, Cuando la vida vuelve, todos los empleados de allí de la Antillana estaban locos con la novela. Un compañero levantó la mano y pidió la palabra -Yo soy el director de la Empresa y un día entre y vi. que el puesto de las compañeras estaba vacío. Cuando pregunté qué pasaba, alguien me dijo, la novela. ¿Qué novela, qué es eso? Y dicen La novela de amor, y la gente a esta hora se va para el baño con un radio a oírla. Fui al despacho y puse la novela y entonces cuando salí seguí oyendo la novela, y a la semana siguiente me reuní con las compañeras y les dije, vamos a hacer un trato. Todos vamos a escuchar la novela, porque yo también la estoy oyendo. Vamos a recuperar esos minutos después de la hora establecida de terminar el trabajo. Todo el mundo aceptó y todos disfrutamos con la novela".

Me dijo que conocía la obra a través de toda la trayectoria de su creación. Joaquín, el escritor, le dijo: "Quiero que tú me hagas dos capítulos, nada más, que me interpretes a Félix B. Caignet y te voy a poner la escena con Xiomara Fernández, la única sobreviviente de El derecho de nacer" Le respondí: -Te agradezco mucho que me des esa oportunidad

"Hice Félix B. Caignet y Xiomara interpretó a Xiomara Fernández y fue una cosa que conmovió a todo el mundo. Terminamos llorando porque fue traer medio siglo al estudio y reunirnos allí con algo que hizo historia, una novela que tuvo mucho reconocimiento. Cuando la vida vuelve gozó de una gran audiencia en 1996"

Casi al finalizar nuestra conversación, le pregunté a José Corrales ¿El actor nace o se forma?

Hay un lema en el teatro español en el cual creo firmemente. "Nadie salió actor de una academia, si no lo era cuando entró".

Como buen actor adivina la pregunta que no llegué a formular.

"No me preguntes, eso lo sabes tú, pero si quieres que lo sepan los demás: cuando vuelva a nacer me gustaría ser Actor, Actor, Actor, Actor, ACTOR! "...