Viraliza lo que nos salva para conservar la vida y el amor

Cuando en estos últimos días observo mi Habana desierta en la noche, se me cuela en los huesos la escalofriante sensación que me produce una enfermedad que ha querido ganarnos un paso adelante, aprovechando nuestras propias fisuras, y asumiendo que cuando no hacemos las cosas bien nos alejamos de nuestra esencia como seres humanos.

Miro y leo entonces una frase que ahora nos convoca Viraliza lo que nos salva y me aferro a ella para buscarle todos los significados posibles y contribuir a cerrarle el paso a un maldito virus que ha separado a familias y amigos, hecho derramar lágrimas, y puesto en vilo a miles de personas cuya inteligencia y conocimiento están ahora en el cénit construyendo ¨un dique¨ de esperanza para que el Sars-Cov-2 no gane esta batalla.

Una vez más leo la frase y me pregunto ¿Qué significado podría tener para nosotros Viraliza lo que nos salva?

Es no renunciar a nuestros sueños de hoy y de mañana; despejar dudas sobre lo que representa nuestro presente y cómo encarar el futuro cercano; es construir juntos con disciplina y rigor un camino de esperanza y victoria centradas en una sola meta, todos juntos.

Es poder caminar por mi cuidad, disfrutar de sus olores y colores, del rocío de la mañana o de una guagua atestada sin preocupación de que el enemigo aceche; es contemplar el inconfundible paisaje del inicio de un curso escolar que huela a alegría y certidumbre, y no tense el corazón de padres y profesores; es volver a la escuela al reencuentro necesario y edificante con mis amigos y profesores para seguir desandando el camino que nos potencie el talento.

Es discutir proyectos de vida o de trabajo para continuar avanzando en lo personal y colectivo; es sentarnos en una esquina, un bar o la sala de una casa de amigos o conocidos a compartir un trago de ron o una simple taza de café con la añoranza de que la vida nos está premiando con nuestra sola existencia; es poder darles esos añorados abrazos y besos a la gente que queremos y apreciamos como acto supremo de respeto y amor hacia el otro o los otros; es compartir en el espacio común de un teatro o un centro cultural una buena propuesta que nos haga pensar o simplemente nos ¨engorde¨ el espíritu para entrarle al día siguiente y hacerlo mejor; es romper nuestras propias barreras de solidaridad y cariño que nos hacen más fuertes, no en lo material, pero sí como seres humanos y cubanos.

Es sentarse en un parque a contemplar la naturaleza con la mente despejada o visitar el muro del Malecón como ese lugar público y común para citas, recuentos y añoranzas que es como el confidente de todo y de todos.

Viralizar lo que hoy nos salva es poder caminar de un extremo a otro de la isla grande en busca de reencontrarnos con nuestros seres más queridos, oxigenarnos con ese aire inconfundible de la campiña cubana donde dejamos atrás los disfraces materiales y de ciudad para disfrutar el río, una playa, o la montaña, ahí donde lo séptico se hace aséptico.

Son tantos significados que cada uno puede darle el suyo. Y propósitos que se ganan con disciplina, rigor y severidad.

Entonces Viraliza lo que nos salva es igual a conservar nuestra esperanza, el amor, lo que es posible en medio de lo imposible. Significa salvarnos a nosotros mismos.

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