¿Por qué Cuba recibe?

 Aviones y barcos han llegado a La Habana desde distintas latitudes. Algunos arribaron después de recorrer un largo camino. Unos fueron enviados por gobiernos y organizaciones, mientras otros reflejan la solidaridad de los amigos y hasta de nobles cubanos que viven en el extranjero.

Todos, absolutamente todos, han tenido en común el deseo de ayudar a Cuba, ahora que el país atraviesa un momento difícil, con la nefasta conjunción de la crisis internacional, el recrudecimiento del bloqueo y una pandemia que parece  no tener fin.

La ayuda ha ido mucho más allá de los insumos sanitarios o las vacunas, para garantizar también alimentos que se reparten equitativamente en toda la nación. Hay quien piensa que es una vergüenza tener que recibir ayuda del exterior, pero hay razones que justifican con holgura la necesidad de acoger esa asistencia.

Solidaria vocación

Casi desde el triunfo mismo de la Revolución, Cuba demostró su vocación solidaria al tender una mano, sobre todo a aquellos necesitados.

Argelia, que acababa de alcanzar la independencia, recibió la primera misión cubana en mayo de 1963. Esa acción abrió la puerta al permanente ejercicio de la solidaridad que se convirtió en un sello del accionar externo de nuestro país.

Médicos, educadores, constructores y hasta soldados dejaron huella en las cuatro esquinas del planeta por muy difíciles que hayan sido las condiciones. Ni terremotos, ni inundaciones, ni guerras, ni pandemias, han detenido la ayuda que nuestro país ofreció y aún ofrece.

Este país es conocido por su permanente solidaridad, y esa es la principal razón por la que en estos tiempos duros, Cuba hoy recibe. Simplemente porque siempre ha dado.

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