El país se mueve

Enemigos de la Revolución dentro y fuera de fronteras quieren presentar a Cuba como una nación que no se mueve, estática y con todas sus potencialidades agotadas.

Esa es la cortina de humo que intentan levantar para ocultar la verdadera causa que representa el mayor obstáculo para nuestro desarrollo, que es el recrudecimiento de las medidas de bloqueo de Estados Unidos, acentuado durante los últimos años desde la administración de Donald Trump y mantenido incólume con el actual gobierno, suman más de 240 acciones muchas de ellas en pleno enfrentamiento a la pandemia.

Convivir con el bloqueo durante más seis décadas ha sido duro, tanto que en ocasiones imaginamos hasta dónde hubiera podido llegar este país con todo su potencial en los recursos humanos, sin la existencia de esa genocida política del Imperio.

Pero también ha sido como un "corrientazo" permanente porque nos ha obligado a permanecer siempre en guardia, y a pensar en primer lugar en qué más podemos hacer desde dentro, para avanzar poco a poco, rompiendo muros y sumando voluntades, haciendo las cosas diferentes porque cada tiempo igualmente lo es, aunque el bloqueo no ha cambiado.

Es de esa lucha permanente contra un enemigo poderoso, como el Imperio, que hemos tenido que sacar lecciones y la primera de ellas es la de no renunciar nunca a nuestros valores y principios cueste lo que cueste, no renunciar a nuestra soberanía e independencia, aunque siempre defenderemos la Paz y el respeto a la autodeterminación de otros pueblos como esencias que guían nuestro actuar.

Cuando repasamos los momentos más complejos de la historia patria tras el triunfo de la Revolución, nos percatamos que el camino nunca ha sido fácil. Lo alertaba Fidel desde el mismo triunfo, no podemos pensar que a partir de ahora todo será más fácil, a partir de ahora todo será más difícil.

Y así ha sido porque defender valores en los que creemos, levantar una montaña de verdades basada en una obra común, muy humana, solidaria, donde la justicia social es principio de nuestro sistema social socialista es el costo que hemos tenido que pagar, aunque nuestro derrotero transita por la frase que nos convoca permanentemente y es propósito definitivo: vencer en cualquier circunstancia.

La nación nunca ha estado detenida, no puede, no nos está permitido. Porque la misma lucha cotidiana para pasarle por encima a los retos que impone el propio bloqueo nos obliga a crear, reinventarnos, crecernos, y eso sólo se puede lograr cuando se cree en lo que se lucha, cuando se ama lo que se defiende, cuando la madre de todos, la Patria, hay que salvarla.

Por eso nuestros enemigos se equivocan una y otra vez... A pesar de que usan todo el arsenal tecnológico que disponen, falsean realidades, construyen falsas noticias, intentan confundir. Cuando se quedan sin argumentos, porque en realidad nunca los han tenido, apelan a la violencia y al odio para dividir.

Las acciones que se desarrollan ahora en los barrios, la inteligencia aportada por nuestros científicos y expertos, las soluciones y enseñanzas derivadas de la pandemia, el diagnóstico de qué tenemos que cambiar o perfeccionar, la incorporación de jóvenes estudiantes a tareas de máxima prioridad, los intercambios con representantes de sectores y grupos de la sociedad civil cubana han conformado un extraordinario potencial de instrumentos y aportes para, entre todos, continuar fortaleciéndonos dentro adentro.

Eso es mover un país, pensar en él, ponerle todo el corazón, y es lo que justamente le molesta al enemigo, porque nunca dejaremos de defender lo que es nuestro; pero tampoco nos dejaremos distraer. El camino ha sido y será largo, pero no hay cansancio porque la nación seguirá moviéndose aun cuando, como dijera el poeta, algún machete se enrede en la maleza. A pesar de todo como sea, ¡Cuba, Va!

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