Ninguna madre merece sufrir por la maldad de los pagadores

Entre los altibajos de una pandemia y un bloqueo recrudecido, de pronto, nos sorprende el mes de mayo con una fecha símbolo para las familias cubanas. El Día de las Madres es una jornada de hondo regocijo.

Y es justo que agradezcamos a las que cada día animan nuestra existencia, compartiendo avances y desafíos que la honran desde que un día de 1960 la Revolución hizo posible que salieran del ámbito hogareño y se convirtieran en lo que hoy son: soporte incondicional de los suyos y de todo el país.

Por eso hieren los sentimientos más profundos quienes pretenden justificar cuantas fechorías indignas se les ocurran a los que allá, en el norte, pagan, escudándose en una fecha tan sagrada y pura para los hijos e hijas de esta tierra, como es el segundo domingo del mes de mayo.

Como se han encargado de anunciar por las redes sociales, los vendepatrias de siempre intentaron utilizar el homenaje para, a través de las plataformas sociales, avivar odios y resquemores, lanzar mentiras… ¿Imaginan que ese tipo de campañas diseñadas desde el exterior van a encontrar eco seguro en un pueblo que hace rato decidió su destino, que nunca ha conocido el miedo y que sabe cómo defenderse?

Ofende, profundamente, que hayan procurado lastimar la tranquilidad de las madres de quienes defienden la vida conquistada, como tampoco lo merecen las madres de quienes incitan al odio extremo, siguiendo orientaciones de los padrinos y madrinas de bolsillos llenos, que les recitan, desde el norte, las acciones encomendadas como tarea.

Artífice amada del devenir cotidiano, nadie como mamá para entregarnos el más inmenso de los amores, ese que vence tempestades y nos empapa del rocío reparador de su presencia única y mitigadora. Como hijos e hijas tuyos que somos, madre cubana, sabemos que la felicidad para ti está en asumir, con fuerza y sabiduría, las situaciones límites, como las que hoy nos pone a prueba la pandemia de la COVID-19, sobreponiéndote y revirtiendo las experiencias adversas.

Quizá te preguntes también, madre cubana, ¿por qué a esos que tanto les preocupa cómo enfrentamos la existencia los de esta Isla irredenta, sobreviviendo, resistiendo y avanzando, ante el acoso constante del imperio, no les intranquiliza un ápice cómo tú, eje y soporte de la familia, conjugas tu papel formativo en hijos e hijas, con la dinámica de una vida signada por un bloqueo de casi 60 años, recrudecido hasta límites insospechados?

A los que estimulan y provocan estos shows mediáticos, como el anunciado para la víspera del Día de las madres, que pretenden reforzar la sostenida hostilidad contra Cuba, solo podemos decirle que ninguna de sus vilezas será seguida por un pueblo ingenuo. Por eso nuestras madres, nadie lo ponga en duda, disfrutaron de su día respetadas y amadas. Esa garantía es lo que más cuenta.

 

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