Para no dejar morir un programa radial

Mantener la atracción del público sobre la programación en una emisora es como construir un edificio, donde hay que pensar en todo, y tener concretado con antelación la edificación que se quiere cimentar.
 
Experiencias constan donde se comienza una obra, excelente proyecto, magnífico impacto en el público, insertado en una  variada programación,  un equipo de realización bien seleccionado y de pronto la exigencia queda en la confianza que todos tienen en lo que hay que hacer en cada emisión. Así empieza a deteriorarse el proyecto, aparecen los cambios sin una sustentación real.

Leer más...

Víctor Jara iluminando el camino de los nuevos tiempos

Eran cinco mil, en aquella parte de la ciudad. Cuántos serían en cada ciudad, en todo el país. Hambre, miseria, frío, tortura, desaparición. La noche, la oscuridad llegaba a Chile aquel 11 Septiembre de 1973. Y a tí Víctor (Jara) te  hacían prisionero dentro de un estadio, dentro de 4 paredes, a golpes, a palo, a culatazos te daban. Pero tu moral, tu ingenio, tu poesía no moría.   
 
Víctor otro año más de tu partida física,  del querer callar la voz del hombre que lo dio todo por su país, por la revolución, por la cultura, por principios. Por un nuevo país. Lleno de paz, de dignidad,  de respeto. De tu amor por el pueblo, de amor por tu Chile. Te fuiste con Amanda, pero no te fuiste. Te quedaste cantando; un mundo libre, tomarás limonada o chicha, viendo los nuevos tiempos que se asoman, que será de luchín, cuando habrá derecho en tu pueblo, derecho verdadero. 

Leer más...

Invitación

Silvio RodríguezSilvio RodríguezCreo que la Revolución Cubana dignificó a nuestro país y a los Cubanos. Y que el Gobierno Revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia.

Sí: antes de la Revolución La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas.

Pero ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que "tenían con qué" en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayoría de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas sólo se paseaban los “ciudadanos respetables”, bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, tenían que hacer rodeos, porque cuando un policía los veía en alguna calle “decente”, a palos los sacaban de allí.

Leer más...

503 Service Unavailable

Service Unavailable

The server is temporarily unable to service your request due to maintenance downtime or capacity problems. Please try again later.