Premio internacional a Rosita Fornés: Sencillamente Rosita
Qué difícil se hace escribir sobre una persona, de la que tanto se ha hablado no sólo en Cuba sino en el mundo. Ese universo que ella logró conquistar con talento, versatilidad y eso que según ella me dijo un día, llaman ángel, —porque siempre al verla en un escenario, a través de la pantalla o personalmente, le caía bien a la gente.—
Por eso, y lo confieso con mucha humildad, me atreveré a expresar mis sentimientos, sobre esta persona, sin cuyo nombre sería imposible escribir aunque fuese una sola cuartilla, de la rica y prominente historia de la radio y la televisión en Cuba.
Insoslayable decir aquí, con la síntesis a que nos obliga el espacio, de sus méritos artísticos, desde que debutó, con sólo 15 años, el 12 de septiembre de 1938 en la Corte Suprema del Arte, histórico programa que animaba José Antonio Alonso, en la CMQ Radio, la primitiva de Monte y Prado, con aquella milonga La hija de Juan Simón que le acompañó a la guitarra el andaluz Manolo Tirado.


Tal fue el llamado que la Naturaleza emitió, para reclamar la atención en torno a un sitio que –conocido como LOS CANGILONES DEL RÍO MÁXIMO- resulta orgullo justificado para varias generaciones de camagüeyanos.
El central Jesús Menéndez –antiguo Chaparra- aún es evocado por los habitantes del más norteño municipio de la oriental provincia de Las Tunas. Sus pobladores guardan con asombrosa fidelidad, recuerdos del olor a caña, el bagacillo inevitable de la zafra, la emocionante atmósfera de la molienda, el ajetreo de los obreros, el silbido fragoso de la fábrica, que parecía regir sus vidas…