La noche que Cuba se cantó a sí misma

El 26 de marzo de 1932 mientras la noche caía sobre la capital bañada de aires cuaresmales, el Teatro Martí sobrecogía con un calor diferente. No era solo la expectativa por una función más; era que algo trascendental estaba por acontecer. Entre el público que se acomodaba en los palcos y las butacas de la platea, se mezclaban críticos y músicos. Aguardaban el estreno de la zarzuela Cecilia Valdés, con música de Gonzalo Roig y libreto de Luis Marquetti, basada en la novela homónima de Cirilo Villaverde.

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Jorge Anckermann y el sonido de la cubanía

Por Alfonso Cadalzo Ruiz En las calles habaneras de principios del siglo XX se escuchaban pregones, en sus teatros se representaban zarzuelas, y en los cafés los músicos improvisaban guarachas y rumbas. En medio de ese paisaje sonoro, un hombre se erigió en arquitecto de melodías que capturaron la esencia de la ciudad.  El nombre de Jorge Anckermann se repetía en programas de teatros y, más tarde, en las ondas radiales. Al fin y al cabo se hizo sinónimo de cubanía. Hijo de un músico mallorquín, creció rodeado de partituras y ensayos y al parecer, desde niño supo que la música sería su destino. A los diez años tocaba en un trío, y poco después emprendió viaje a México como director musical de una compañía de teatro; una experiencia que le dio oficio y le enseñó a leer al público, a entender las melodías conmovedoras. De vuelta en La Habana, se convirtió en figura central del teatro bufo y lírico, al componer piezas que retrataban la vida cotidiana de la Cuba de entonces. Su música era un espejo de cubanía. Los pregones callejeros se transformaron en canciones y las emociones del pueblo, en boleros; la alegría festiva se convertía en rumba. Anckermann componía desde la vida real, razón por la que sus obras ostentan la frescura de lo popular y la solidez de lo clásico. Con la llegada de la radio en la década de 1920, su música encontró un nuevo escenario. Lo que antes se escuchaba en teatros y plazas, comenzó a transmitirse por las ondas. Los boleros de Anckermann, interpretados por cantantes y orquestas en vivo, irrumpían con suavidad en hogares, acompañaban las sobremesas y se mezclaban con el bullicio citadino. La radio hizo de su obra parte del aire cotidiano, en un sonido para todos. La obra …

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Algo más que un sueño

Algo más que un sueño, del escritor y radialista Arquímedes Romo Pérez, Premio Nacional de Radio, es el título del libro, publicado por la Editorial En Vivo (Radio y Televisión), como homenaje a un aniversario más del natalicio del poeta, escritor y periodista, Nicolás Guillén (1902-1989), presidente fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y Poeta Nacional.

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