El legado de Manuel Corona

Manuel Corona Raimundo es uno de los grandes de la canción cubana de todos los tiempos.

Nacido en Caibarién en 1880. Se le recuerda con su guitarra, la voz que nunca pretendió deslumbrar, y un relato de amor o desengaño que se deslizaba con la naturalidad de quien conversa en un portal.

Prescindió de academias y grandes escenarios para convertirse en pilar de la cultura nacional. Su existencia marcada por la pobreza, el trabajo en tabaquerías y la vida bohemia, contrasta con la delicadeza de sus composiciones.

En su catálogo conviven criollas, boleros, guarachas y romanzas, todas atravesadas por una sensibilidad que sorprende con su vigencia.

Canciones como Longina, Mercedes, Aurora y Santa Cecilia sobreviven al tiempo debido a su belleza melódica, y por la manera en que capturan la intimidad y emociones de una época que ya pasó, y que la radio insiste en resucitar.

Desde la dimensión de su música, Manuel Corona vuelve a vivir.

La radio cubana tuvo en él a un aliado natural. Sus canciones, concebidas para la guitarra y la voz, se adaptaron con facilidad a los estudios de transmisión, donde la sencillez era una virtud técnica. En los años en que las emisoras comenzaban a definir su identidad, la trova tradicional fue un puente que enlazó pasado y presente. Manuel Corona fue uno de los nombres más recurrentes en ese tránsito.

Era habitual escuchar a trovadores interpretar sus piezas, y hacerlo en vivo, en programas que mezclaban entrevistas, improvisaciones y serenatas. En ese contexto, la radio lo adoptó como símbolo de mismidad.

Cuando la radio se diversificó y la música popular se expandió hacia nuevos géneros, Corona mantuvo su presencia con una obra convertida en referente necesario para espacios dedicados a la memoria.

Nuestras radioemisoras se mantienen como difusoras de sus canciones, ya sea en versiones originales o en interpretaciones contemporáneas, en cualquier espacio como en los dedicados a la trova.

Su nombre regresa acompañado de anécdotas y homenajes que recuerdan su carácter bohemio y su peculiar manera de escribir, entre sus piezas, contestaciones musicales a otros compositores de su tiempo.

Esa permanencia en la radio es prueba de que su obra se mantiene viva en el presente. Artista de vida breve y obra vasta, perdura en la radio porque también lo hace en la memoria afectiva del pueblo.

Su música difundida hoy en la radio apunta que la trova, esa mezcla de poesía, guitarra y voz es un lenguaje vigente. A setenta y seis años de su muerte, Manuel Corona sigue vivo a través de su obra.

Autor

  • Tomás Alfonso Cadalzo Ruiz (Cienfuegos, 1951). Miembro de la UPEC y de la UNEAC. Periodista, escritor y director de programas de Radio. Autor de varios libros en México y en Cuba, entre ellos, "La Radio, utopía de lo posible". Colaborador del Portal de la Radio Cubana desde su salida al aire. Escribe además para espacios de Radio Progreso, Radio Ciudad del Mar y el periódico "5 de Septiembre".

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