Chanito Isidrón y su cantar de tierra adentro

Le cantó a la vida guajira con elegancia impar. La finca “La Natalia” en el villareño terruño de Calabazar de Sagua, lo había visto nacer en 1903. Allí nació con el nombre de Cipriano Justino Isidrón Torres, aunque todos lo recordamos como Chanito Isidrón. Con el surco en el alma saltó a guateques y escenarios  desde niño, cuando ya era capaz de hilvanar versos que hacían reír.  En plena adolescencia recorrió pueblos con su guitarra y, como buen campesino, se puso a sembrar poesías en cualquier esquina.

La radio fue su gran escenario. Esto aconteció allá por 1938 con su novela en décimas Amores Montaraces, con la cual inauguró un género que mezcla la narrativa con la improvisación. Luego vinieron otras como Camilo y Estrella y Manuel García, Rey de los campos de Cuba,  que atraparon un espacio donde la vida campesina se hizo literatura cantada. Llegó a La Habana en 1941 para erigirse como figura nacional en programas como Dímelo cantando y Buscando al príncipe del punto cubano donde finalmente fue consagrado como su Rey.

Con su décima, Chanito devino en cronista de su tiempo. Sus versos estuvieron cargados de humor y dramatismo; con ellos retrató la cotidianidad guajira y también el sentir social. En espacios como El Guateque de Apolonio o Como piensan los cubanos, su voz se alzó para demostrar que la décima puede contener tanto de entretenimiento como de llamado a la conciencia.

Se hizo físicamente inolvidable por su estilo elegante, porte alto y delgado, y una sonrisa permanente, pero más allá de la apariencia personal,  sobresalió por su capacidad de transformar la tradición oral en un arte con resonancia nacional. Incluso en su jubilación, siguió vinculado a programas como Palmas y Cañas, donde contribuyó  reafirmar que el punto cubano mantiene su vigencia.

Chanito Isidrón murió en 1987, y su obra se reafirma como semilla de una tradición literaria que florece.

Este poeta de tierra adentro estableció por derecho un reinado dentro del punto cubano. Le aportó tanto, que incluso fue el creador de la novela en décimas, un género que coloreó aun con mayores galas el arcoíris de la radio cubana.

Autor

  • Tomás Alfonso Cadalzo Ruiz (Cienfuegos, 1951). Miembro de la UPEC y de la UNEAC. Periodista, escritor y director de programas de Radio. Autor de varios libros en México y en Cuba, entre ellos, "La Radio, utopía de lo posible". Colaborador del Portal de la Radio Cubana desde su salida al aire. Escribe además para espacios de Radio Progreso, Radio Ciudad del Mar y el periódico "5 de Septiembre".

    Ver todas las entradas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *