Se nos va el artista inigualable, un cubano ejemplar, el de la poesía auténtica…

Actor Cubano Alden Nigth, en el Periodico Trabajadores.24 noviembre 2020

La mañana nos trae una noticia que desgarra el alma, la cultura nacional pierde a otro de sus más genuinos hijos. Imposible expresar todo el sentimiento, el pesar no solo del mundo artístico, es el de todo un pueblo al que se consagra.

La ausencia de Alden Knight, fallecido en la Ciudad de La Habana, deja un vacío en la cultura nacional y un profundo dolor en todos los que tuvimos el honor de vivir su época, compartir su espacio, admirarlo y quererle más allá del micrófono, la pantalla y el escenario teatral.

Su forma de decir la poesía es muy auténtica, sin embargo, esta actuación no es una más, entre tantas. Me llega de forma especial, como si robustez y vehemencia se unieran a una emoción contenida, no por ello exenta de un estilo épico. Su nombre llama la atención y muchos piensan que se trata de un seudónimo, como es práctica en este sector. ¿Es artístico, verdad?

Esta es la impronta sobre su vida que me dice un día.

“Charles Alden es el nombre que me puso mi madre. Leía una novela y me dice ella que el personaje se llamaba Alden y le gustó. Knight es el apellido de mi padre y James el apellido de mamá. Como verás soy original”. .

Su vocación artística se manifiesta desde muy temprano. ¿Cómo se relaciona con el arte en Guantánamo?

“Coincide que llega a mis manos una revista que se llamaba Ecos de la RHC Cadena Azul, en ella aparecían dos poemas. Uno de Paquita Busquet Véliz, titulado No quiero ser general, y otro Mi solar, que era de Arturo Liendo. Me gustó más No quiero ser genera”.

¿Y su primera actuación en la radio se produce en Guantánamo?

“Un día, en el año 1954, me llevaron a actuar en la CMKS y a la gente le gustó también el poema. Cuando no tenía ningún poema más, empecé a escribir unas descargas que llamaba poesía, pero era nada más que hablando de la gente de Guantánamo en forma de chistes. Era un programa de competencia, pero no me dejan y me dicen: No, no, usted actúa pero no compite, usted ya se va a quedar fijo en la emisora. No tenía salario ni nada, me regalaron una lata de galletas, me dieron un programa fijo y me quedé. Cada vez que quería iba al programa y actuaba y así me mantuve hasta 1956”

¿Y después?

“En 1956, José Antonio Alonso, que había triunfado rotundamente con La Corte Suprema del Arte, de la CMQ radio, crea el espacio que pasa a ser El programa de José Antonio Alonso.

La emisora CMKS, me envía para representar a Guantánamo y en diciembre de 1956, me presenté en el programa, gracias a la ayuda de la gente. Gané allí, pero me dijeron que tenía que quedarme para las eliminaciones, que eran al año siguiente. Como había que esperar a finales de 1957, me fui a vivir al sótano del hospital de Maternidad de Línea. Allí estuve hasta mediados de 1957, cuando se hizo la eliminación de eliminaciones. Y fui vencedor también”

¿Se presenta como declamador?

“Siempre diciendo poemas, nunca como actor. En este programa de José Antonio comenzaron un grupo grandísimo de muchachos que después quedaron como actores, otros como cantantes”

¿Y cuándo surge el actor?

“Cuando triunfa la Revolución, el Consejo Nacional de Cultura busca, entre los que tienen posibilidades, a actores negros. Les expliqué que a mí me gustaba mucho la poesía. Me decían: Puede hacer las dos cosas, pero necesitamos actores, sobre todo para la televisión. Para que la pantalla fuera representativa del pueblo, cosa que se llevó a cabo.

Recuerdo que fue una gran polémica, pues en el capitalismo con un actor negro resolvían el problema, porque hacían un programa de vez en cuando. Pero al triunfo de la Revolución había que hacer todas las cosas históricas. La vida de Juan Gualberto Gómez, los Héroes del Trabajo, el mestizaje nacional tenía que estar en la pantalla. En Horizontes, un espacio para dramatizar la literatura, había una mezcla exponente de lo nacional”

Incursiona como actor en radio, teatro y televisión a partir de 1959, pero confiesa que el medio fundamental en su carrera es la radio. ¿Por qué?

“En 1959 hago casi todas las cosas de arte dramático, aparte de la poesía. En la radio, lo primero como actor, fue el personaje de Juan Almeida, por Radio Rebelde y en televisión, un programa que se llamó Así era Cuba, que dramatizó la vida de José Tereso Valdés. Lo protagonizaba Alejandro Lugo, él me había visto recitar y fue uno de los que me impulsó mucho a ser actor y cuando le decía lo de la poesía, respondía: eres un show man, pero puedes ser actor.

En la radio he hecho casi toda mi vida artística, Hice muchas novelas, las de Dora Alonso, La novela de las tres, de CMQ, después Radio Liberación, el personaje del Charro Quiroga, que escribió Manuel Darnas para La flecha de cobre, además de todos los personajes que hice en Radio Rebelde, es decir, que la radio para mí ha sido el vehículo fundamental para expresar mi arte a través de los medios masivos.

Cuando existía la CMQ, más tarde Radio Liberación, hacía los cuatro turnos de novela. Empezaba a las 8:00 de la mañana y terminaba a la 1:00 de la tarde los cuatro espacios de grabación, cuatro horarios. Eso fue una gran escuela”

Hay programas que se añoran y directores y directoras que siempre se recuerdan, por la señal que dejan en su tránsito por los estudios. ¿A quiénes recuerda Alden Knight?

“El programa Disparo que hice con Carmen Solar, en el que había que hacer de niño, de viejo, de caballo, tenían que hacerlo dos actores, como lo estamos haciendo ahora en Hablando de Cuba. Era un programa muy loco, como otro cualquiera, pero con salsa, que me enseñó mucho.

Julio Lot poseía un don único para dirigir novelas, sacarle el personaje al actor, la voz te salía, uno hacía pausas. Otros directores dicen: No, la radio es voz todo el tiempo. Julito te decía: No, la pausa es parte del lenguaje. Le gusta que la pausa se oiga. A Odilia la recuerdo en las cosas históricas. No voy a decir de mayor envergadura, pero tiene otra dimensión. Allí ubicó también a Isabelita Rodríguez, no para aventuras, no para novelas, sino para otras cosas dramáticas. Se hacía radio y se hace mucho radio hoy”

Usted hace teatro, pero no abandona la radio. ¿Por qué?

“Cuando yo entré al teatro, noté que se criticaba mucho a la radio y a la televisión como medios de expresión artística. Me decían que dejara eso y yo contestaba: No, yo no dejo la radio y la televisión porque hay una satisfacción interna muy grande para mí cuando hago radio. Uno puede encarnar cualquier personaje de la vida, se aprende tanto porque cada día es una cosa distinta y cuando hacía cuatro programas eran cuatro cosas distintas cada día. Una escuela.”

Conozco que más allá de la escena, lazos de amistad y compañerismo lo unen a la magnífica actriz Asenneh Rodríguez, pero sobre todo sus voces se abrazan a partir de 1975 para saborear en su peculiar forma de decir la poesía de Nicolás Guillén. ¿Cuándo comienzan a trabajar juntos?

Asenneh y yo comenzamos a recitar en 1957, cuando ella también estaba en el programa de aficionados.

No sé por qué razón José Antonio Alonso nos unió. Un día nos preguntó: ¿Por qué ustedes no hacen algo juntos? Le dije: ¿Qué poesía vamos a hacer? Tú inventa, inventa algo ahí. Y de una poesía que tenía escrita por mí mismo hicimos un dúo. Después hicimos otras cosas, más o menos, entre los dos, como dúo ocasional y la gente las tomaba como un sketch humorístico´.

Cuando acompañamos el cuerpo inerte del gran actor Alejandro Lugo. Ese día, en las palabras de homenaje póstumo, usted muestra todo lo grande que hubo en Alejandro Lugo, más allá del micrófono y las cámaras.

“Alejandro Lugo fue casi un papá para mí y para muchos. Para mí en particular, porque cuando sin dinero ni nada estaba en La Habana, Lugo me dio clases de actuación, de voz y dicción sobre todo, que era una de las grandes preocupaciones. A través de Alejandro Lugo pude hacerme actor de la televisión, porque me dio la oportunidad de trabajar, le hablaba a los directores para que me probaran. Por él pasé a ser profesor de actuación en el ICR”

Muchos artistas le agradecen a Alejandro Lugo y a la Escuela de Formación de Actores del ICR, y a usted en particular como uno de los principales profesores.

“Esa escuela para mí fue una academia, aunque entré como profesor, aprendía. Les decía a los alumnos que un actor en vigencia y joven que esté dando sus experiencias a otros está recibiendo al mismo tiempo experiencia. Eso me mantuvo joven más tiempo porque asimilaba mucho de lo que ellos iban dando, de su espontaneidad”.

En 1985 Alden integra el grupo seleccionado para operar la benjamina de las emisoras de Radio Nacionales, y aún se mantiene, después de 35 años, en Radio Taíno.

Con un carácter alegre y la eterna sonrisa a flor de labios, este hombre feliz concibe el arte de una forma muy especial.

“Yo creo que el arte está por encima de la realidad porque el arte se hace precisamente para embellecer la realidad. El arte es lo único que nos distingue de los otros animales. Eso es facultad solamente del ser humano, en una forma de juego, porque, además, el arte es un juego para hacernos pensar en serio”.

Hoy recuerdo aquel día de 2025 cuando se presenta mi obra La Radio Cubana, el derecho de nacer, que tiene el objetivo de rendirles un modesto homenaje a fundadores, pilares, forjadores, y precursores de la Radio Cubana.

No puedo olvidar el rostro de Alden, cuando se nombró su nombre merecidamente entre los precursores de la radio en Cuba. Fue la última vez que lo vi y aún recuerdo su emoción y el abrazo al recibir el libro.

Se nos va Alden pero queda su esmerado legado que ayuda a la formación de tantos actores y actrices que han enriquecido el micrófono y la pantalla de la Radio y la Televisión Cubana, durante varias décadas.

Autor

  • Josefa Bracero Torres. [Camagüey. 1942].

    Josefa Bracero Torres [Camagüey. 1942]. Multipremiada investigadora, locutora, periodista, realizadora e historiadora de la Radio Cubana. Licenciada en Periodismo. Primer expediente 1974-1979. Locutora de primer nivel. Jefe de Información y Directora provincial de Radio y TV y de Radio Cadena Agramonte, [1969 y 1985]. Vicepresidenta del ICRT [1985 y 2004]. Entre los reconocimientos que posee se encuentran: Cuadro destacado del Estado, Orden Ana Betancourt, Distinción por la Cultura Nacional, Premios Nacionales de Radio y Actuar por la obra de la vida, Artista de Merito de la Radio y la TV, Hija Ilustre de la provincia de Camagüey. Premiada en Festivales Nacionales de Radio, 26 de Julio y Caracol, y por la Caribeann Broacasdting Awards. Tiene 12 libros publicados, sobre la historia de la Radio y la Televisión, así como el libro TULA, escrito en honor a la ilustre principeña en su el año de su bicentenario.

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