Encuentro entre múltiples notas una que me invita a compartir con usted, confiado en que le pueda resultar útil en el empeño de develar cuánto de perjudicial tienen los mensajes negativos en los medios, empeñados en que los pueblos se mantengan en la mansedumbre y la apatía. Por favor, lea detenidamente la nota religiosa en cuestión:
“Las malas noticias transitan más rápido que los buenos mensajes de alegría y amor por el prójimo. El hombre que vive sumergido en esta marea de negatividad, se convierte en un transmisor de la calamidad humana, y por tanto promueve el desarrollo de la idiotización. ¡Por favor! hazlo ya! ¡No al pesimismo! ¡Decídete a comenzar el día con esperanza en el triunfo del bien sobre el mal, decide convertirte en un ser social que promueve en su ambiente buenas noticias, y prohíbete a ti mismo hablar y divulgar malas noticias o situaciones desagradables, que solo agobian y entristecen a sus semejantes! A partir de mañana comenzarás a ser un hombre optimista y con la gran ilusión de alegrar el ambiente donde vives, esparce alegrías y tu salud mental cambiará de mal para bien. ¡Atrévete! No te arrepentirás”.
Permítame un breve comentario al respecto, el que me agradaría lo acepte como una reflexión: Este es un mensaje típicamente negativo. En esencia se intenta deslegitimar las naturales ansias de bienestar de la humanidad. En definitiva: “no te importe el mal de muchos en el mundo pobre”, “no te importe los que mueren y sufren por la codicia y maldad de los grandes poderes económicos”, “busca, sobre todo, tu bienestar personal”, “no luches contra la maldad, las guerras,, la pobreza extrema, el hambre, el analfabetismo, y en fin no hagas caso a la violación de los más elementales derechos humanos; y, por supuesto, tampoco te importe entonces el genocidio de Israel contra Palestina. Fijémonos también en este pequeño segmento: … decídete a comenzar el día con la esperanza en el triunfo del bien sobre el mal..y me pregunto ¿Cómo es posible que triunfe el bien sobre el mal con tal receta de mansedumbre y sometimiento?

Es decir, como usted no lucha por sus más elementales derechos, será siempre un mendigo, un subalterno de la codicia, una hoja que el viento se lleva, y un simple instrumento de los que sí le conviene su actitud pasiva-evasiva.
Pero, tenga cuidado: luche por lo contrario, sea un ente activo por la independencia y el no sometimiento a las causas más retrógradas de la humanidad; luche para que no existan las guerras, para que unos pocos disfruten y muchos sufran degradados por la indiferencia que pregona la revista de la nota.
De lo contrario llegará el día en que sus propios hijos renegarán de usted porque no tuvo el coraje necesario para que podamos vivir como hermanos, incluso, por supuesto, respetando al Dios que ustedes dicen amar tanto.
Finalmente, me llama la atención la actitud que quieren para que se logre una paz interior, conociendo de lo que son capaces los que utilizan la guerra para su beneficio personal y, a la vez, terminan sus discursos –como hacen los políticos del Norte- pronunciando la frase ya acuñada de “que Dios nos proteja”, es decir, pedir a Dios que sea cómplice de la maldad.
Debo aclarar: Mucho respeto a los sinceros religiosos que profesan su fe sin propósitos aviesos. No así a los que se escudan en la religión para dañar, incluso, las ideas más nobles del Dios que nos enseñaron desde nuestra niñez.
“Cuando al peso de la cruz/ el hombre morir resuelve/ sale a hacer el bien, lo hace y vuelve/ como de un baño de luz.”
José Martí.


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