Es muy difícil expresar hasta qué punto amo a la radio. Puedo decir “mucho” y no estoy satisfecho. Así que mejor afirmo que la radio está como enraizada en mis huesos, y que a ella le debo todo lo que modestamente he alcanzado en el terreno profesional.
He tenido el privilegio de conocer el trabajo de todas las emisoras nacionales, Radio Habana Cuba internacional, las provinciales, y un gran número de las municipales, sin olvidarme de los pequeños estudios que apoyan el trabajo informativo en distintos territorios.
Y de todos he aprendido, aún cuando mis funciones eran las de evaluar con justeza la calidad del trabajo informativo, integrando, lo afirmo con orgullo, la Dirección de Información y Propaganda de la Radio Cubana, entidad a la que agradezco siempre su gran aporte a mi formación.
En esa Dirección logré realizar una labor docente impartiendo Seminarios, Talleres, Conferencias etc. en los distintos territorios. Además haber escrito tres libros con el mismo propósito, “Los programas informativos y algo más”, “La radio, arte, técnica y magia”, y “Una mirada a las tinieblas”; y ser autor de un gran número de metodologías implantadas en el sistema nacional de la radio, y obtener conocimientos básicos de comunicación social.
Un buen día del año 1976 se inicia mi vida en la radio, por lo que exhibo orgulloso medio siglo entregado a ese mágico mundo de la comunicación social. Y como tarea me he impuesto unos añitos más antes de partir para un lugar donde no existe la radio, para mi pesar.
Pero al llegar a la vejez, cuando creía haber terminado mis años más fecundos, ¡Sorpresa!, conozco el Portal de la Radio Cubana y con él un nuevo camino y el mismo fin de comunicar con eficiencia, y sentir el calor humano de varios compañeros. Empiezo a laborar como colaborador habitual hasta el día de hoy con gran placer, incluso recordando mis años mozos y sentir el apoyo de otros compañeros y, en particular, de su jefa periodista y editora de plataformas digitales y fundadora María Salomé Campanioni, la que me ha guiado en un mundo que, hasta entonces, poco conocía, es decir, el de las redes sociales.
Al resumir los logros que me ha hecho conquistar el Portal de la Radio Cubana, debo expresar la tremenda trascendencia de su mensaje informativo; la posibilidad que permite llegar a una cantidad infinita de perceptores de mi mensaje y la certeza permanente de estar cumpliendo con la defensa de la Revolución cubana desde esa trinchera.

Debo aclarar que, en mi caso, al parecer tanto mi niñez como primera juventud, hubo algo que influyó en mi amor a la radio, y he llegado a la conclusión que sí, ciertamente influyó. Me explico: viví muy intensamente, sobre todo, aquellos episodios de Los Tres Villalobos que se radiaban a las 12 del día, con sus protagonistas Rodolfo, Miguelón y Machito, empeñados en hacer justicia contra los males del campo cubano, y su escritor –aún recuerdo el nombre- era Armando Couto; y también recuerdo hasta el nombre de sus caballos. Siempre me inquietaba cuando niño, cómo era posible lograr las escenas radiadas que parecían tan reales, hasta el relincho de un caballo, y a Miguelón fajándose con un personaje malo.
Tampoco olvido los episodios de “Tamakún, llamado el “vengador errante”. Se trató de una radionovela muy popular con tremendo éxito masivo, incluyendo a otros países de Latinoamérica, fue transmitida durante las décadas del 40 y 50, aunque originalmente se radió por la RHC Cadena Azul.
Pero resulta absolutamente imposible dejar de mencionar a la novela “El Derecho de Nacer”. Fue, sencillamente, lo que se dice un verdadero fenómeno de audiencia, tanta que hasta los dueños de cines expresaron su desacuerdo porque su horario de transmisión era coincidente con la programación de aquellas salas. ¿Resultado?: Decidieron acoplar al audio del cine una gran bocina para escuchar la novela “antes de rodar la película.
Y hay más, mucho más: era tanta la audiencia que llegó a suspender sesiones del Congreso de la República. A ese extremo llegó la novela con sus 314 capítulos. Su creador extraordinario fue el santiaguero Félix Benjamín Caignet Salomón, más conocido, sencillamente, por Félix B Caignet. Este singular hombre de la radio fue escritor, autor musical, contribuyente con la pintura y la literatura, periodista, mecanógrafo, cantante, ventrílocuo y hasta Oficial de Sala del Tribunal de Santiago de Cuba. Pero también fue creador de otros espacios de tremendo éxito como “Chan Li Po” y muchos más, incluyendo programación infantil.
Aún cuando pueda parecer algo irreal, asumo el reto, seguro de lo que mencionaré: el ambiente hogareño y el papel fundamental que desempeñaron mis padres incidieron, de manera muy significativa, en mi formación como ser humano. En particular mi madre, toda bondad y dulzura, fue como un artífice determinante para mi formación, capaz ya, desde mi juventud, de asimilar y entender hasta manifestaciones artísticas, sin que ello significara hasta hoy convertirme en un renombrado intelectual.
Pero hay algo más curioso. Es que en mi hogar, era algo normal escuchar los programas que anteriormente mencioné, sobre todo El Derecho de Nacer, y para los niños de casa Los tres Villalobos” y hasta Tamakún. Y he llegado a una conclusión,: el ambiente familiar y su entorno, sí tiene mucho que ver con la formación ulterior de niños y jóvenes. Y es quizás por ello, mi feliz inclinación a la radio como medio insustituible de arte, técnica y magia, dichosa combinación para el deleite del pueblo. Vivo convencido de la enorme importancia que asumen hoy los medios de comunicación masiva, en medio de un torrente inaudito de maldad e injusticia. Y aún más en la vitalidad de la radio cubana para seguir sirviendo al pueblo bajo cualquier circunstancia por adversa que sea.
Llegamos hoy al aniversario número 20 del Portal de la Radio Cubana.
¡Gracias Portal”, “Gracias por todo lo bueno que significas para este modesto colaborador. ¡Felicidades! Permíteme continuar colaborando. Seguro que llegará al 40, 50 o más aniversarios y siempre al lado de la Revolución para defenderla. De ti conocí de tus virtudes, tales como la trascendencia que posee en el ámbito internacional diseminando el mensaje veraz, carente de ambiciones de lucro, al lado de la Revolución; también el esfuerzo permanente por lograr mensajes de verdadero valor y eficiencia comunicacional.


por