No perdamos el rumbo
Decía ese gran hombre de la humanidad, nuestro querido Che Guevara que: “Hay que endurecerse sin perder la ternura” y que “todos los días la gente se arregla el pelo, ¿por qué no el corazón?”. Así decía, contraponiéndose a los que, de manera tan insidiosa, lo describían como un ser detestable; es decir, luchar sin perder nobleza y amor.

