Atrapada por la radio
Cuando el jurado escuchó su dulce voz y casi perfecta dicción, supo que estaba ante un prospecto de la locución. Aquella muchacha no creía poseer talento para hablar delante de un micrófono, pero gracias a la persistencia de su madre para que se presentara a una convocatoria en la CMHW, Aymara Fournier Orizondo, encontró el camino hacia su futuro.


Ciertamente y coincidiendo con Gardel “20 años no son nada” cuando pensamos en cien. Imaginar el noviembre de 1914 nos remite a un mes, un año y un siglo totalmente desconocidos, que cuando más, las referencias devienen por la historia. Pero en una mañana de este mes, este año y este siglo, yo tuve el gusto de conocer a una persona, una mujer, una artista, que cuenta con la dicha de vivir, hace cien años, enamorada de la vida, la radio y su inseparable amigo, el piano.
La emisora de la familia cubana: Radio Progreso cuenta entre sus periodistas con Mireya Santana, una mujer de la radio, medio al que le ha dedicado 40 años de su vida.
Lo percibo como un hombre serio y con elevado sentido de sus responsabilidades. Recuerdo conocerlo desde mediados de los 60s cuando Cienfuegos aún pertenecía a la provincia de Las Villas.
Siempre es difícil escribir acerca de alguien para quien el periodismo y en especial la radio constituyen la esencia de su vida. Reflejar, en pocas palabras, la pasión insaciable por esta profesión de un colega y maestro, es un reto al que hoy me voy a enfrentar y del que los quiero hacer partícipes.