De siempre se sabe que para exigir reglas es preciso primero cumplirlas. No es lo que ocurrió en las últimas horas en Washington en una reunión de la OEA realizada a la fuerza, por un grupo de complotados, sin consulta ni aprobación de la presidencia pro témpore encabezada por Bolivia y Haití. Por Elsa Claro, comentarista internacional de Radio Progreso, la Onda de la Alegría.


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