Puede ser un niño y más tarde una esclava y luego una agente policial y… Ella borda cada personaje, ella le insufla voz, cuerpo, pasión. Casi cuatro décadas en el universo radial, Adelaida Pérez Hung conversa con Radiaciones en su propia casa, en el estudio teatro de la emisora CMKC, en el mismo corazón de Santiago de Cuba. La imagen la ha captado nuestro colega Olber Gutierrez Fernández.
Nos asomamos a la influencia de su madre, Rebeca Hung Vicente —cuya maestría en la actuación la llevó a merecer el Premio Nacional de Radio en 2008—, su encuentro en la niñez con el mítico Antonio Lloga, su regreso de sus estudios en Rusia y su nuevo encuentro con la radio a finales de los ochenta.
Aunque su incorporación al medio radial no fue como actriz, pronto los estudios la reclamaron y un día decidió que ese sería el rumbo definitivo. Los retos la han seguido y ha tenido que suplir muchas ausencias con su fidelidad y su talento. Se ha multiplicado en novelas, cuentos, teatros, programas con destinatario infantil. Donde haga falta, ahí está ella como garantía.
Adelaida Pérez Hung se ha convertido en emblema de las producciones dramatizadas de la radio en Santiago de Cuba y más allá. A “La China”, como muchos le dicen, la distingue una sonrisa hermosa, una disciplina férrea, una capacidad a toda prueba. “Puedo decirte que soy feliz. Cuando uno puede demostrar hasta dónde se puede dar, es una maravilla”, me confiesa.
Cada vez que alguien reconoce su voz, es una fiesta.
Radiaciones le hace partícipe de nuestra conversación. Inicialmente, se trataba de un proyecto audiovisual, pero hemos querido dejar intacto el diálogo para su versión sonora; cada minuto lo vale. Se trata de una vida dedicada a hacernos crecer, a recorrer las sendas más íntimas del ser humano, y hay un regalo imperdible en los minutos finales. Basta un CLIC…


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