2 de febrero de 1959. Fidel pronuncia un discurso en una concentración en la que participaron unos 50 000 campesinos en Guayabal de Nagua, en la provincia de Oriente. Allí precisa que son momentos de derribar la dictadura del hambre, de la miseria, de la ignorancia y del analfabetismo en toda Cuba.
“La Revolución triunfa haciendo leyes revolucionarias; el gobierno actual no recibe órdenes de ningún gobierno extranjero; esta Revolución es más hermosa todavía que la que hicimos con las armas en la mano”.
En esta fecha de 2008 elabora su reflexión “El tránsito de Volodia” dedicada al prestigioso líder chileno, Volodia Teitelboim, fallecido el 31 de enero.
“Hace unos días mencioné su nombre como ejemplo de militante comunista, cuya lucha dio sentido a su vida. Llegó a ocupar las más altas responsabilidades del Partido durante 8 años”.
Fidel destacó que Teitelboim compartió con Allende su fe en Chile y la hermosa visión de que, más temprano que tarde, de nuevo se abrirían las grandes alamedas “por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.
Aprovechó el espacio para referirse al aporte intelectual y político de prestigiosas figuras chilenas a las nuevas generaciones. Y enfatizó:
«Conversé con el largo tiempo la última vez que nos vimos a comienzos del 2005. Vino como invitado de honor del Premio Casa de las Américas y a presentar uno de sus volúmenes en la Feria Internacional un nuevo libro».
“Hace dos días, el jueves por la noche, llegaron noticias a las 7 y 30 p.m. de su fallecimiento. Esa misma noche y casi a la misma hora se dieron a conocer los ganadores del Premio. Volodia era tan modesto y tan decente, que parecía esperar esa noticia antes de partir”.
Volodia Teitelboim fue un abogado, escritor, Premio Nacional de Literatura en su país, militó desde la etapa de su juventud en organizaciones comunistas. Su tesis de grado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile se tituló “El amanecer del capitalismo. La conquista de América”.
Ocupó diversas responsabilidades políticas en su país. Fue senador por Santiago de Chile desde 1965 hasta 1973, fecha en que se produce el golpe de Estado de Augusto Pinochet, momento en el que se dirige a la Unión Soviética donde dirige el programa “Escucha Chile” desde Radio Moscú.
Retorna de forma clandestina a su país y en 1989 es elegido Secretario General del Partido Comunista de Chile, hasta 1994.
Son famosas sus biografías de Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Gabriela Mistral.
Su obra literaria estuvo siempre matizada por sus concepciones políticas. Ejemplo de ello es su novela “Hijo del salitre”, el cual tiene como protagonista a un líder histórico comunista y pieza clave en el desarrollo del movimiento obrero chileno.
En la reflexión que escribe al ocurrir el deceso del prestigioso dirigente comunista chileno Volodia Teitelboim, Fidel manifiesta:
“No diré que ha muerto. Pasó a vivir en las ideas. Nutrió las filas de los que luchan y seguirán luchando por aquellos sueños”.


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