23 de marzo de 1977.- Tras su llegada a Angola Fidel habla desde el Balcón del Palacio de Gobierno en Luanda. Y destaca que cuando descendió del avión: “ me dije: ¡al fin hemos llegado a Angola! ¡Al fin vamos a conocer a Angola, al fin vamos a conocer al pueblo angolano! Desde luego que desde lejos conocíamos muy bien a Angola, a su pueblo, a sus heroicas luchas, pero al fin tuve infinito placer de hacer este contacto personal con ustedes, y me sentía conmovido cuando escuchaba los himnos de Angola y de Cuba, y cuando veía juntas las banderas hermanas, heroicas, gloriosas y hermosas de Angola y de Cuba.
Fidel también resaltaque con la sangre de los combatientes angolanos y cubanos se salvó la libertad, la alegría, las sonrisas, la felicidad y el futuro de este pueblo africano. Seguidamente destaca:
“ La Revolución Angolana era como una flor a la que los reaccionarios quisieron liquidar, y la imagen que yo veo hoy del pueblo angolano es la de una flor hermosa, fragante, prometedora. Es la imagen de un pueblo cuyo futuro, cuyo porvenir nada ni nadie podrá ya jamás, ¡jamás!, truncar”.
En otra parte de su primer discurso en Angola Fidel expresa: “Nos sentimos felices de encontrarnos junto a ustedes y experimentar el calor de una verdadera hermandad”.
El 23 de marzo de 1979, Fidel inaugura en la ciudad de Cienfuegos el hospital clínico-quirúrgico-docente Doctor Gustavo Aldereguía Lima. Señala: “Por lo que veo, a cada rato hay que estar por aquí por Cienfuegos, porque siempre hay una obra nueva, una fábrica nueva, una escuela, un estadio”.
Comenta que en el período revolucionario se habían erradicado en Cuba numerosas enfermedades. Expresa:
“La primera de todas fue la poliomielitis; la tuberculosis está virtualmente erradicada, totalmente controlada; y muchas enfermedades han sido eliminadas o reducidas a su mínima expresión. Y con aquellas que subsisten se combate tesoneramente, y los resultados son realmente alentadores”.
Hace referencia a lo que representa para los médicos cubanos brindar su ayuda solidaria a otros pueblos.
“Ganan en experiencia, ganan en prestigio, ganan en calidad humana. Porque ese médico que va, que está un año, año y medio, dos años, que conoce todas esas realidades del mundo, que se enfrenta a problemas muy serios, es sin duda también un profesional, un especialista llamado a desempeñarse después con más eficiencia, porque la práctica del internacionalismo no significa que solo con ello se ayuda a los demás, sino que practicando el internacionalismo nos ayudamos también a nosotros mismos”.
Sobre el nombre del hospital cienfueguero que se inauguraba, Fidel manifiesta que se había escogido el de un médico ya fallecido que fue una eminencia en su especialidad y un hombre de grandes cualidades y de gran historia revolucionaria… “Es el nombre del Doctor Gustavo Aldereguía Lima. Nada más justo que recordarlo en esta obra, y nada más honroso para el personal que prestará sus servicios en esta institución”.


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