Día Internacional de la Mujer: “MUJER”

Comprendo que para cualquier joven en edad escolar le resulte casi imposible creer lo que intento explicarles acerca de cómo era la vida de las mujeres antes de la revolución cubana. Y es natural, porque la de hoy es diametralmente opuesta a la de ayer.

Te explicaré, someramente, algunas ideas básicas: la inferioridad y la humillación eran, precisamente, la base a partir de la cual se erigía una gran cantidad de  ataques a su dignidad. Puedo decirte algunos ejemplos: ya la sociedad estaba habituada a considerarlas inferiores  al hombre;  destinadas solo al ámbito doméstico; las que lograban trabajar en alguna tienda, por ejemplo, debían tener atributos físicos que llamara la atención a los clientes hombres. Y no es todo, obviamente.

Eran objetos decorativos,  de inteligencia inferior,  y destinadas a servir al hombre; la  mujer, de una u otra forma, siempre estaba asociada al sexo, hasta en el humorismo y la publicidad, y por tanto por simple deducción significaba que no servía para otra cosa que para brindar placer. Y naturalmente, lo más indignante de todo era la prostitución, ejercida por aquellas que ya no encontraban otro camino para emerger de la injusticia social a que estaban sometidas; eran mayoría en el gran índice de analfabetismo que existía en el país.

Muchos hombres ejercían contra ellas violencia, mediante insultos, amenazas y otras formas denigrantes.

Eran, en última instancia, simples elementos decorativos, destinadas para brindar placer y parir tantos hijos como el hombre quisiera. El desprecio era tal que se podían comprobar hasta algunos hombres-bestia que le “exigían” a su mujer que pariera un varón y, de no resultar así, entonces hasta la insultaban. Te comprendo perfectamente si te parece hasta absurdo o ridículo lo dicho; sin embargo, puedo asegurarlo,  no soy capaz de mentirte.

Otro ejemplo de humillación es el siguiente: una mujer de nombre, digamos María Rodríguez, cuando se casaba  se omitía su segundo apellido, porque a partir de entonces se convertía en María Rodríguez de Fernández que era el primer apellido de aquel,  es decir, una propiedad  del marido. Fíjate qué significado la palabrita de, era algo así como legitimar el derecho del hombre a someter a su mujer. También se utilizaba aquello de “señora de…” fulano o mengano; se decía, sobre todo en la alta burguesía, hasta con gran orgullo, independientemente de que el marido fuese un gran delincuente muy conocido.

La sociedad llegó a concebir como un “derecho” del hombre ser infiel a su mujer. Se entendía como algo normal por dos razones principales; una por ser él quien aportaba a la economía familiar y no ella; y, en segundo lugar, como recordarás lo antes dicho, ella era su propiedad, exactamente igual o muy parecido a un mueble de la casa. Entonces, en el colmo de la desfachatez  era ella quien debía perdonar a su hombre porque en definitiva “no es tan malo y a mí no me falta nada”; o, “sí es verdad, pero es el padre de mis hijos”.

Faltaría decir mucho más, no obstante no quiero excluir algo también muy bochornoso: existían unos proxenetas (antes se les llamaban chulos)  que recorrían nuestros campos para localizar a muchachitas de cuerpo bonito que, junto a sus padres vivía en espantosa miseria,  le proponían llevarla a La Habana a trabajar, y era cierto, pero siempre en bares; pasados unos días le exigían ser “complacientes”  -ya sabes a qué me refiero-con los clientes, porque de no hacerlo la botaban del trabajo. Resultado: la calle, la prostitución o la vuelta a la miseria. Así de simple.

Y llegó la luz aplastando a las tinieblas. Viramos al derecho lo que estaba al revés; y la mujer cubana ocupó el lugar digno que le corresponde.

“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible”

José Martí

Autor

  • Silvio J. Blanco Hernández

    Silvio José Blanco Hernández. Colaborador del Portal de la Radio Cubana. Destacado y multipremiado periodista, escritor, asesor y analista de información. Es autor de libros como "La radio, técnica, arte y magia", y "Los programas informativos de la radio... Y algo más", entre otras obras y materiales investigativos con importantes aportes metodológicos al medio radial.

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