Vindicación de la radio
Desde el 22 de agosto de 1922, fecha en que salió al aire la señal del mambí y músico Luis Casas Romero, la radio ha estado presente en la vida de todos los cubanos. Dicho así pudiera ser algo que, por sabido, no debía subrayarse, aunque a veces se olvida, o pasa a un segundo plano, como sucede cuando alguien convoca una cobertura de prensa, o planifica la promoción de un evento, y piensa que si la televisión no asiste, todo será en vano. O sea, como en el cuento del polaco Slawomir Mrozek sobre la jirafa, si algo no está en la televisión, sencillamente no existe.


En estos tiempos de probarse, cuando el mundo, Cuba y esta localidad santiaguera enfrentan la Covid-19, la juventud palmera sigue estando en áreas claves de respuestas a la pandemia en las llamadas zonas rojas, centros de almacenamiento de medicamentos, hospitales, policlínicos, aportando a la recuperación económica del país.
Aunque cada año la tecnología vaya dejando su impronta y desarrollo en nuestro universo vertiginoso, los seres humanos aún siguen manteniendo su preferencia por la radio, un dispositivo pretérito cuyas ventajas aportan un entusiasmo inconmensurable gracias que brinda “sonidos para ver”, como dijera un programa nacional, a través de una atractiva complicidad que se ha logrado imponer a su tiempo.
Con la convicción de que el pueblo de Holguín no está solo, se sumaron a esta gran batalla contra la Covid-19 decenas de médicos de la brigada Henry Reeve que dieron su paso al frente para socorrer a la hermana provincia de Matanzas y hoy se llegan al sistema de salud holguinero para brindar la necesaria ayuda, con todo el amor que le exige su profesión.
Tiene 25 años de edad y asume su profesión desde el sentido de pertenencia por la salud y la vida de las personas.