1 de mayo de 1960.- Por primera vez Fidel habla en la entonces Plaza Cívica, en La Habana, en el Día Internacional de los Trabajadores.
“En otras ocasiones nos hemos reunido en actos grandiosos, unas veces para defender a nuestra Patria de la calumnia; otras, para conmemorar algún aniversario patriótico; otras, para protestar de alguna agresión, pero en ningún momento anterior se había reunido el pueblo en número mayor ni en acto tan significativo como este de hoy, en que se conmemora el Día Internacional de los trabajadores, y por tanto, el día de los trabajadores cubanos, pero además el día de los campesinos cubanos, el día de todos los que producen, el día de los humildes de nuestro pueblo, el día de los que no sólo trabajan con sus brazos o con su inteligencia, produciendo bienes y servicios al país, sino también el día de aquellos sobre cuyos hombros descansa, en esta hora decisiva de la Patria, la defensa del país y la defensa de la Revolución”.
En años posteriores Fidel vuelve a hablar en los actos que se celebran el primero de mayo. En 1962, por ejemplo, hace referencia a las características de la Revolución y cómo repercutía en el seno del pueblo cubano.
“¡La Revolución sí puede arrastrar al pueblo con su fervor infinito y con su infinito entusiasmo! ¡La Revolución sí puede recoger del pueblo toda la inteligencia, toda la energía, y todo su espíritu de lucha y de creación, y llevarlo hacia un camino de bienestar y de progreso!”
En el 2000 expone una definición medular en torno a la Revolución:
“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.
El primero de mayo de 2009 Fidel elabora la Reflexión titulada Hay que darlo todo.
Ayer conversé largamente con Miguel d´Escoto, Presidente pro témpore de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Antes lo había escuchado cuando habló en la reunión del ALBA en Cumaná, el 17 de abril.
Me admiró su importante pronunciamiento.
Detalla la impresión que le causó apreciar la presencia entusiasta de millares de jóvenes en el desfile efectuado en La Habana con motivo del día internacional de los trabajadores, actividad de la que fue testigo Miguel d´Escoto.
Recuerda que él le hizo entrega de un documento que suscribió como Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas designando a Cuba como paradigma de solidaridad internacional.
“Fue un honor muy alto lo que hizo y dijo sobre nuestra Revolución”.


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