5 de marzo de 1960. Al despedir el duelo de las víctimas del sabotaje del barco La Coubre y al referirse a la disyuntiva histórica del pueblo cubano ante las acciones terroristas que los Estados Unidos organizaban para destruir la Revolución cubana, Fidel pronuncia por primera vez la histórica frase de “Patria o Muerte”.
El multitudinario acto se celebra en la intersección de las calles 23 y 12, cerca de la entrada del cementerio de Colón, en La Habana. En su discurso señala
“Hay instantes en la vida de los pueblos, hay minutos, que son extraordinarios; y un minuto como ése es este minuto trágico y amargo que estamos viviendo en el día de hoy”.
Explica de manera pormenorizada como se desencadenaron los hechos en el puerto de la capital y asegura que la explosión no era el resultado de un accidente.
Tenía que ser intencional, dijo que había que descartar toda posibilidad de accidente, para aceptar lo único explicable: una explosión intencional.
Fidel destaca que, tras el dramático hecho, el pueblo cubano reafirmaba su decisión de no vacilar, ni atemorizarse ante otras agresiones, incluso ni ante una posible invasión. Asimismo enfatiza que quien vio al pueblo avanzar sobre aquella detonación, sin saber de qué se trataba, podía estar seguro que se trataba de hombres dispuestos a avanzar y defenderse.
“Y no solo sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer a cualquier agresión y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria, la de la libertad o la muerte; sólo que ahora libertad quiere decir algo más todavía, libertad quiere decir Patria, y la disyuntiva nuestra sería: “Patria o Muerte”.
Al evocar a los caídos como consecuencia del artero sabotaje, expresa:
“ … al despedirlos en el umbral del cementerio, una promesa que más que promesa de hoy, es promesa de ayer y de siempre: ¡Cuba no se acobardará, Cuba no retrocederá; ¡la Revolución no se detendrá, ¡la Revolución no retrocederá, la Revolución seguirá adelante victoriosamente, la Revolución continuará inquebrantablemente su marcha!.”
El cinco de marzo de 2009 Fidel escribe la Reflexión titulada “Mi encuentro con Zelaya”. Al referirse al presidente de Honduras señala
Que es sin duda un hombre bueno, con fuerte dosis de tradición e inteligencia asombrosa. Su voz en la tribuna es trueno, en la conversación personal, discreta y de acento familiar.
“Yo ignoraba que el 19 de julio de 1980, mientras hablaba a una multitud de nicaragüenses y centroamericanos en la plaza de Sandino, un joven hondureño de 17 años y futuro Presidente de Honduras estaba entre ellos”.
LOC.- Y aseguró:
“Así es el hombre con el cual me reuní.”


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