Permítame iniciar este modesto comentario con una definición: BÚFALO DEL TIPO “CAFRE”: Considerado uno de los animales más peligrosos de África por su gran agresividad, impredecibilidad y fuerza, siendo responsable de muchas muertes humanas, incluso más que leones y leopardos. Ahora le pido, por favor, que analice algunas de las afirmaciones del emperador moderno Trump, “honorable” presidente de Estados Unidos. Vea que dice no necesitar el derecho internacional.
Además, que “las normas son una carga innecesaria, y que la fuerza nacional y no los Tratados, deben ser el factor decisivo en la geopolítica” Es decir, es como una emulación entre él y aquella fiera salvaje que causa muertes por doquier. Al presidente no le importa nada, aunque sea la muerte de muchos seres, porque así se lo dicta su cerebrito en metástasis de neuronas inteligentes; mientras que al Búfalo tampoco, porque no fue concebido por la naturaleza para contar con pensamiento propio, solo actúa, mata y persiste en su andar.
Pero el mal que produce y riega por el mundo este “buen” señor, aunque parezca absolutamente irreal, tiene ciegos seguidores, aduladores, testaferros y todo tipo de lacra en busca de status de gran importancia política y billetes, por supuesto, de modo que aquel se fije en ellos para algún cargo importante y así disfrutar la dulce vida abrazado a lo más perverso y pecaminoso. Es el caso, por ejemplo entre muchos, de Stephen Miller, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca.
En entrevista con la CNN declaró: “El mundo real se rige por las leyes de hierro, de la fuerza y el poder, más que protocolos internacionales. Pueden hablar todo lo que quieran sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo real que se rige por la potencia, por la fuerza, por el poderío. Estas son la leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.
Es decir, convertirnos todos en habitantes de una gran selva como animalitos indefensos que deben obedecer más al alto mando del imperio que a las ansias más nobles del ser humano. Si a lo anterior le sumamos el papel que juegan los grandes medios de comunicación con su torrente de mentiras, distorsiones, y pensamientos prostituidos, entonces es fácil entender que nos dirigimos al caos absoluto, donde un búfalo puede dictar a la humanidad lo que es bueno y lo que es malo, las bondades del capitalismo y el caos que supone el socialismo.

Por tales concepciones de caverna es que tenemos al mundo al borde de un holocausto. Un solo tipo puede, con absoluta impunidad, tal lo hace el búfalo, bombardear a Venezuela, capturar a su presidente constitucional, castigar a los que se le opongan a su política de exterminio, querer apoderarse de Groenlandia, sumar a la Unión a Canadá, tener en la mira de ataque a nuestro hermano México, considerar enemigos a Rusia, China, India, Irán, Nicaragua, y por supuesto a Cuba, prometer lo peor (entiéndase bombardeos) a todo aquel país que se sume a la denuncia de las grandes tropelías imperiales, y al mismo tiempo abrazar al declarado fascista Netanyahu de Israel en su política de exterminio total de los palestinos.
Si quisiéramos resumir tanta crueldad e injusticia, debemos llegar a la siguiente conclusión: ES EL ABRAZO FRATERNAL ENTRE EL HOMBRE Y LA BESTIA, ENTRE LAS ACCIONES DE TRUMP Y LAS DEL ANIMAL. Depende de nosotros, los reales humanos, virar al revés tanta podredumbre, cuya fetidez nos está matando, o resignarnos a seguir respirándola en medio de la oscuridad coexistiendo como hermanos de los Búfalos.
“Es de supina ignorancia y de ligereza infantil y punible hablar de los Estados Unidos y de las conquistas reales o aparentes de una comarca suya o grupo de ellas, como de una nación total e igual de libertad unánime y de conquistas definitivas: semejantes Estados Unidos son una ilusión o una superchería (…).
José Martí


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