El dolor de Alicia Alonso
«No quiero hablar de Fidel porque lloro», me dijo Alicia y tuve que cambiar por un momento el tema de nuestra conversación.
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De la Prensa Cubana
«No quiero hablar de Fidel porque lloro», me dijo Alicia y tuve que cambiar por un momento el tema de nuestra conversación.
En otra muestra de su ineptitud política y de su proyección neofascista el recién electo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, arremetió el pasado sábado de forma irrespetuosa y ofensiva contra el pueblo de Cuba.
Como todo el pueblo, los periodistas estamos también de duelo. El mismo sentimiento de pérdida enorme que cubre el país, también nos ensombrece. Algo más, sin embargo, incrementa nuestro pesar. Los miembros de la Unión de Periodistas de Cuba tuvimos en Fidel al más atento de nuestros interlocutores. Siempre dispuesto a oírnos; a estar presente en nuestras deliberaciones. ¿Cuándo no nos comprendió? ¿Cuándo nos quitó la confianza?
Hoy se firmarán nuevos acuerdos de paz en Colombia. La ceremonia será sencilla y en ella participarán el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC- EP), Rodrigo Londoño, conocido como «Timochenko» o «Timoleón Jiménez».
Se ha dicho que los periodistas son como las urracas; más de uno habrá dado motivos para eso. El símil supera la clásica y generalizadora comparación con el carnicero, que mata por la noche para comer al día siguiente y aquellos calificativos sociológicamente más refinados de Bourdieu: profesionales de la palabra autorizada; tecnócratas de la comunicación que, como tienen muy poco que comunicar, instauran el vacío del ronroneo mediático.