Carta de México. La decisión de morir o triunfar
Entraba en sus días finales el mes de agosto de 1956. Fidel y sus compañeros apresuraban los preparativos para la expedición con que iniciarían en las montañas orientales la insurrección popular armada contra la tiranía batistiana, aunque aún no se había adquirido la nave que los conduciría a Cuba.


Ahora tratan de que esa organización interreligiosa pague impuestos por la ayuda humanitaria prestada a la nación vecina. Ello es una prueba inequívoca del complot montado en Washington hacia La Habana, Venezuela y otros gobiernos progresistas del área.
En el diccionario aparecen un sinnúmero de palabras aprobadas por la Real Academia de la Lengua Española que forman parte de nuestro idioma; sin embargo, desde hace algún tiempo duermen el sueño eterno del desuso y solo están en el léxico para formar parte del idioma pero siguen ausentes del vocabulario de muchos.
Luego de acumular un océano de falsedades contra la Revolución Cubana, ahora desde allí juzgan a su manera ese cumpleaños. Ordenaron tal misión a la periodista del Nuevo Herald, Nora Gámez Torres, experta en falsificar la realidad de Cuba. El viernes último le publicaron un artículo bajo el título: «Fidel Castro a los 90 años: testigo del desmantelamiento de su revolución».
Una parte de su vida desembocó un día en un encuentro con otro colega y coterráneo, Victor Hugo Morales, y andando el tiempo juntos escribieron «Mentir a diario: Despidos, estafa mediática…»