El 26 en el alma de Cuba
Aunque una pandemia nos impida asistir –solo físicamente– a ese encuentro sagrado que tenemos los cubanos cada 26 de julio con la memoria y la generación histórica de nuestra nación, no existe virus dañino ni situaciones adversas que puedan menguar la trascendencia de aquel acto de rebeldía de 1953, cuando un puñado de jóvenes, liderados por Fidel, “conquistara” para la eternidad el anhelo de un pueblo.


Nuevamente se intenta manipular el tema de los derechos humanos contra la Mayor de las Antillas, siguiendo el mismo guion deshonesto y prefabricado de hace más de 60 años. Vuelven el doble rasero, la manipulación política y la selectividad de la cuestión a tratar, infructuosamente, de opacar nuestros logros ante el mundo en esta materia.
El 25 de noviembre de 1999, Elián fue encontrado sobre una cámara de neumático frente a Fort Lauderdale, luego de dos días a la deriva y de que la embarcación rústica donde viajaba ilegalmente hacia Estados Unidos, llevado por su madre Elizabeth Brotons, naufragara. Días después Fidel Castro le prometería a su padre, Juan Miguel González, “a partir de mañana mismo se vuelca la nación completa a hacer el reclamo por el regreso de tu hijo”.
La sistematización del vínculo entre el Gobierno y la ciencia, como enfoque para el abordaje de todos los temas fundamentales del país, resulta una de las enseñanzas corroboradas durante la ofensiva contra la COVID-19, de acuerdo con el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
Carlos Varela canta sobre la verdad mientras llueve copiosamente en una Habana siempre inquieta. Desde la ventana veo pasar a la gente, rumbo al mercado de la esquina, y mi vecino, inclemente, sube el volumen de su equipo de música.