La censura del perverso
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astado de tantas lecturas sigue siéndome imprescindible aquel libro de fábulas recibido como obsequio en la niñez. Entre los textos que atesora, hay uno que a diario me advierte, tal vez por vivir tiempos en que la sordidez se encona y quiere a la fuerza ganar adeptos.


Tengo muchas razones para sentirme orgulloso de ser cubano, y una de ellas es la de haber sido contemporáneo de Fidel. Por eso comprendo el origen de todas las infamias que se han querido levantar en contra de la obra a la que consagró su vida, la Revolución Cubana.
Funcionarios del Gobierno de Estados Unidos anunciaron esta semana una asignación de hasta tres millones de dólares para otro “programa de desarrollo” destinado a denunciar la “explotación laboral” y “sexual” en Cuba.
La postura asumida por Estados Unidos en medio de la COVID 19 contra naciones como Venezuela y Cuba califica como genocida. El presidente cubano, Miguel Diaz Canel, en su cuenta de Twitter denunciaba que la pandemia ha sido utilizada por Washington para recrudecer el bloqueo.
Lo narró así este lunes Miami Diario al describir la situación que asoma en sus centros docentes. De acuerdo a informaciones los padres estarían obligados a compartir el cuidado de hijos pequeños en edad escolar con su trabajo en momentos que la pandemia hace estragos en Estados Unidos.