La radio y el teatro: La pregunta constante…

Cada vez que asisto a un estreno teatral, siempre me pregunto hasta donde la radio podrá captar y transmitir esa atmósfera que respira y emana de la escena. ¿Acaso podrá reflejar la intensidad de las interpretaciones, y junto con ella, la atmósfera que conforman, las luces, el vestuario, la escenografía y otros elementos imprescindibles de la puesta?

Me pregunto y me respondo, claro. La palabra y el sonido son poderosos: nada descubro. Hay que intentarlo siempre.

El teatro es un arte en sí mismo, naturalmente, cuyo surgimiento se remonta a siglos y épocas pretéritas. La radio, sin embargo se ha apropiado de su esencia y ha puesto lo suyo. Hay una larga tradición de radioteatros en la programación de nuestras casas radiofónicas. Grandes actores han legado momentos de culto y nuevos valores se tiemplan en sus exigencias.

Flor Loynaz, el eslabón de una cadena rota, constituye uno de esos encuentros para la memoria entre radio y teatro. Tributo a la personalidad singular de la poetisa Flor Loynaz (1908-1985), escrito por Ángel Luis Martínez, referencia obligada como escritor de dramatizados, tanto en radio como en televisión. El protagónico correspondió a Yolepsis González y la obra se grabó en los estudios de la CMHW, la voz radial del centro. El Premio Félix B. Caignet 2026 reconoció esta pieza de excelencia.

Volvamos a las tablas, al recinto teatral. Recientemente asistí a la puesta del monólogo La Gran Premier, escrito por el dramaturgo Norge Espinosa para la santiaguera Nancy Campos, toda una leyenda de la escena cubana. Inspirado en su propia vida, la actriz se adentra en la historia teatral, en la nostalgia y en los fantasmas; sin olvidar que el teatro siempre ha de hablarle al espectador de sus angustias y esperanzas en los tiempos que vive.

Aún se recogían el vestuario y algunos elementos escenográficos, aún flotaban los aplausos en el aire, cuando dialogué con la actriz en las butacas de la sala, del Cabildo Teatral Santiago. Esa emoción a flor de piel, es clave en las declaraciones, en su intensidad, en la alta cuota de verdad que portan. Unas palabras al borde del proscenio son siempre estremecedoras, entran en esa cuerda que algunos llaman el “sentipensar”, donde no hay espacios a nada precalentado.

La protagonista me confió el esfuerzo hecho para sobrepasar enfermedades y obstáculos y su pasión intacta tras casi seis décadas de arte. Asimismo, agradeció por haber logrado, a esas alturas de su carrera, sostener cincuenta minutos en solitario, encima de un escenario.

Más que preguntar, le transmití mis impresiones, en ese toma y daca que presupone un diálogo. Y quise regalarlo a Radiaciones para responder la eterna pregunta de si acaso la radio puede aprehender la atmósfera que respira y emana de la escena.  Para eso basta un CLIC. Hemos usado las imágenes de un artista de la radio, Renato Arza, quien se ha revelado además como un fotógrafo de amplia proyección.

 

Autor

  • (Santiago de Cuba, 1968) Licenciado en Periodismo (1991) y Máster en Comunicación Social por la Universidad de Oriente (2004).
    Recibió la Distinción por la Cultura Nacional y el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro (2021) por la obra de la vida. Alcanzó el premio de los concursos nacionales de poesía Hermanos Loynaz (2011) y Regino Pedroso (2014). Premio Latinoamericano de Crónicas (Portal Nodal Cultura, 2016). Entre sus libros: A capa y espada, la aventura de la pantalla (2011), Poemas del lente (2013), La noche más larga. Memorias del huracán Sandy (2014), Ser periodista, ser Quijote (Ediciones La Luz, 2019) y Las pequeñas palabras (2019). Miembro de la UPEC y de la UNEAC. Actualmente es realizador de la emisora Radio Siboney.

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