Huracán Irma: Sinfonía de resarcimientos
Es verdad que Irma nos tiró a matar. Pero aunque en su mortal diana quedaron importantes objetivos económicos, las viviendas de muchísimos pobladores y la angustia de un pueblo entero, aquí seguimos.
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De la Prensa Cubana
Es verdad que Irma nos tiró a matar. Pero aunque en su mortal diana quedaron importantes objetivos económicos, las viviendas de muchísimos pobladores y la angustia de un pueblo entero, aquí seguimos.
Más allá de figurar entre las presuntas causas del traslado de su primigenia locación en algún punto del litoral sur -todavía no precisado- hacia su definitiva ubicación en la costa norte a finales de la segunda década del siglo XVI, históricamente los huracanes han mostrado particular «predilección» por La Habana.
Coincidencia que nadie prefiere y muchos menos cuando de huracanes se trata, pues uno fue, el «Ike», el siete de septiembre del 2008 y ahora un día después a nueve años se empecina sobre Cuba otro aún más poderoso, con nombre de mujer: «Irma».
¿Qué harías si tuvieras en tus manos todo el poder para cambiar el mundo? Usarlo, probablemente. De los cobardes que se lanzan a correr sin intentarlo, no hay mucho escrito, aunque haría falta también hacerlo para que nos sirva de lección.
Solapada y apresuradamente, los enemigos de la Revolución Cubana se encuentran dando pasos para tratar de implementar una estrategia mediante la cual elementos desafectos intenten postularse en las elecciones para Candidatos a Delegados del Poder Popular en la Isla.