Una ojeada al pasado. La vivienda (II)
Acerca del pasado en Cuba antes del triunfo revolucionario les hablé a mis muchachas y muchachos, brindándoles una muy apretada síntesis de lo que éramos en aquella etapa, caracterizados como una verdadera neo colonia yanqui.


Lo hago, con el permiso de nuestra juventud, que admiro y respeto y, además, porque soy totalmente convencido que es imprescindible asomarnos al pasado de nuestra Isla rebelde para comprobar cómo era aquella etapa tenebrosa y cruel que les tocó vivir a personas como yo que pronto llegarán a las 8 décadas de vida.
Desde el 21 de mayo de 1953 un singular busto de José Martí se localiza en la cima del Pico Real del Turquino, a 1974 metros sobre el nivel del mar. Allí también se puede apreciar una frase de gran significación expuesta por Martí en la carta que le escribió a su amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal, el 25 de marzo de 1895, en la que le señaló:
Mucho se ha escrito sobre el indisoluble vínculo entre la figura de José Martí – con su vasta obra- y el quehacer revolucionario y político de Fidel Castro. Fue un fiel seguidor del ideario martiano.
Debemos reconocerlo: Los sucesivos gobiernos de Estados Unidos siempre, e inexorablemente han sido, y serán, consecuentes. Jamás han variado la esencia de su sistema “democrático”, basado en la brutalidad, la crueldad y, sobre todo, el egoísmo desenfrenado.