El lacayo del imperio ¡Que pena!
Debo confesar que siento gran indignación al apreciar hasta qué punto el representante de un pueblo hermano como Uruguay, desciende tanto en la escala de valores humanos.
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Debo confesar que siento gran indignación al apreciar hasta qué punto el representante de un pueblo hermano como Uruguay, desciende tanto en la escala de valores humanos.
Con toda la razón del mundo se nombra al bloqueo que ejerce Estados Unidos contra Cuba como un crimen de lesa humanidad, un atentado ilegal e inmoral, un genocidio y otras calificaciones, todas ellas, obviamente, ejercidas con absoluta impunidad, y en abierto y cínico desafío a la comunidad internacional y, además, a las objetivos de la propia ONU.
El 11 de septiembre del 2001, hace exactamente 20 años, Cuba, a través del máximo dirigente de la Revolución, el Comandante en Jefe Fidel Castro, patentizó su condena a las acciones terroristas realizadas en los Estados Unidos que provocó el derribo de las torres gemelas de Nueva York y el ataque a la sede del Pentágono.
Intentar matar de hambre a todo un pueblo es verdaderamente aberrante o, mejor decir, un crimen de lesa humanidad que atenta, no solo contra preceptos y normativas internacionales establecidas por la ONU y otras organizaciones de DD.HH., ya que está clasificado, además, como un verdadero acto de genocidio.
El gobierno de Bolivia reiteró su condena a la conducta agresiva e injerencista de Luis Almagro, cabecilla de la desprestigiada Organización de Estados Americanos, OEA, que jugó un papel decisivo en el golpe de Estado de 2019 contra el entonces presidente Evo Morales.