Andanzas de viles marginales
Frecuentemente pienso en lo beneficioso que sería editar una gran obra en varios volúmenes para describir en detalles y cronológicamente todas las acciones que Estados Unidos ha cometido -y comete- contra nuestro pueblo cubano.


Fallecido en La Habana, el 25 de noviembre de 2016, cuando contaba 90 años Fidel Alejandro Castro Ruz, con el decursar de su fructífera existencia y con la trascendencia de los principios que expuso, hizo realidad la prédica de José Martí acerca de que los hombres que quedan son los que encarnan en sí una idea que combate, o una aspiración destinada al triunfo –los que pasean por el mundo voceando y luciendo una velocidad extraordinaria- como los astros.
Sí, así comienza el refrán concluyendo con la frase “jamás su tronco endereza”. Ya ve, en pocas palabras una verdad incuestionable. Es decir, es algo así como asegurar que “aquellos polvos traen estos lodos”.
Si se pretendiera descubrir el límite de la maldad humana, solo sería necesario constatar un dato del año 2019 ofrecido por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), señalando que a nivel mundial, trabajaban más de 150 millones menores de edad, de los cuales una gran parte lo hacen en actividades muy peligrosas.
A estas alturas está más que demostrado que al gran mundo rico le interesa, como objetivo básico, que las personas pierdan gradualmente la percepción de las grandes realidades tan lamentables que sufre el mundo, porque la perversidad más inaudita se enseñorea para esconder la enorme injusticia que reina en nuestro mundo.