Abel Santamaría Cuadrado, la virtud de conmover

Un día, entre el segundo domingo de mayo y el tercer domingo de junio de 1953, Abelito regresó al batey del central Constancia para regalarle a sus padres el orgullo de un muchacho serio y responsable ante la vida, empinado a tal punto, que rodeado de amigos partiría luego de la breve estancia en su natal Encrucijada a Santiago de Cuba para montar una granja dedicada a la cría de pollos.

Abel Santamaría Cuadrado, la virtud de conmover Leer más