Incrédulos, ignorantes y apolíticos
Ciertamente hay personas incrédulas que, por su propia naturaleza, no creen ni en bien ni en mal y así, dicen, no tienen problemas. Están los ignorantes congénitos, que prefieren no ver ni oír, unas veces porque realmente no entienden, y otras porque aunque entiendan en parte, prefieren seguir corrientes de pensamiento de ultramar.


Por las mañanas, cerca del mediodía este verano, anima un espacio de la TV Cubana que por modesto no deja de ser importante, El yerbero, donde se conversa sobre la llamada medicina verde y la botánica doméstica.
Luego de acumular un océano de falsedades contra la Revolución Cubana, ahora desde allí juzgan a su manera ese cumpleaños. Ordenaron tal misión a la periodista del Nuevo Herald, Nora Gámez Torres, experta en falsificar la realidad de Cuba. El viernes último le publicaron un artículo bajo el título: «Fidel Castro a los 90 años: testigo del desmantelamiento de su revolución».
Una imagen desde Río de Janeiro, sede de los Juegos Olímpicos 2016, se ha hecho viral en la redes sociales.
«Los políticos de estos tiempos han de tener dos épocas: la una, de derrumbe valeroso de lo innecesario; la otra, de elaboración paciente de la sociedad futura con los residuos del derrumbe». Esta sabia sentencia del héroe nacional cubano, José Martí, se materializa en el accionar de nuestro invencible Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien nunca dio tregua a la contemplación y el sosiego, para prevenirnos de los peligros que encierran siglos de conductas irracionales y despiadadas.