Nora Rodríguez Calzadilla: Luz de sueños
“¿Quieres té o café? ¿Tal vez un vaso de agua fría para disminuir el calor de la mañana, verdad? ¡Cuando terminemos, te invito a una meriendita!” Al recibirme en su casa, en la popular arteria habanera de 20 de Mayo, en el Cerro, Nora Rodríguez Calzadilla fue tan agradable y atenta como cuando hablamos por teléfono para planear la cita por primera vez. La inamovible sonrisa de su rostro la acompaña siempre. En ella se puede identificar, desde el primer momento, a una mujer de empeños y pasiones.


Ana Núñez Machín es una mujer que, a puro golpe de voluntad, anda prodigando amor y ternura por la vida a todos aquellos que la leen, escuchan sus relatos y recuerdos, o tienen el privilegio de haber compartido con ella algunos momentos de su fecunda vida.
Una cerrada ovación rompió el silencio sobrecogedor del cementerio de la ciudad de Camagüey. Eran pasadas las nueve de la mañana del domingo 27 de noviembre de 2011. Fue el hasta siempre de familiares, colegas y amigos a Aramis, por el privilegio de haberlo tenido entre nosotros. Malcom, en su voz, resumía el sentir de todos los presentes, visiblemente consternados.
Papeleando en mi archivo de entrevistas, que ya va ganando un espacio preocupante, de pronto e inesperadamente encuentro la que le hiciera 18 años atrás a Gustavo Eguren. La releo a plenitud y me convenzo de su interés actual lo que demuestra que el tiempo es una trampa enloquecedora.
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