Sonrisas, alegrías, cuentos, adivinanzas, trabalenguas… los niños y la Radio
Ellos funcionan como un todo en nuestros hogares. Si se van de vacaciones al campo o la ciudad es increíble el silencio que se siente durante su ausencia. Llenan nuestros días de alegría y color. Vienen y van transmitiendo amor, seguridad, inquietudes, miedos y muchas ganas de vivir. Aunque parezca un acertijo, no resulta difícil de descifrar: son los más pequeños de tamaño, pero los más grandes de corazón, son los niños: hijos, hermanos, primos, sobrinos, nietos, quienes imprimen cada día a los adultos las ganas de seguir adelante y batallar por ellos.


Papeleando en mi archivo de entrevistas, que ya va ganando un espacio preocupante, de pronto e inesperadamente encuentro la que le hiciera 18 años atrás a Gustavo Eguren. La releo a plenitud y me convenzo de su interés actual lo que demuestra que el tiempo es una trampa enloquecedora.
Sin constituir una investigación completa me he dedicado a leer y observar lo que estudiosos y especialistas han escrito sobe el procedimientos de los grandes medios de comunicación.
Hablar de ética se convierte en un sueño que por aspiración no deja de ser siempre útil y cuando tenemos que abordar la