Félix B. Caignet, símbolo de la radiodifusión en Cuba
Dicen que un ratón lo metió a la cárcel. No era cualquier roedor, sino el mismísimo Ratoncito Miguel, que allá por 1932 puso en problemas judiciales a su creador, y por su causa terminó encerrado en el Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.


En 1992, año de su centenario y en el 70 aniversario de la Radio Cubana, se cumple el deseo del creador de El derecho de nacer: «Yo quiero descansar cuando muera, junto a mis padres, frente a las lomas de El Caney».
Más allá de su primer nivel profesional, fue una artista imprescindible: locutora, actriz, cantante, declamadora, profesora de arte…Con razón ella misma afirmaba, lo que un día le dijera su mamá “es que el arte me corre por las venas”.
De su casa hasta los estudios de la CMQ, Radio Progreso o la Televisión la saludaron con cariño durante más de 70 añosy como también le gustaba la poesía, le dedicó a su pueblo estos versos:
Lo sabíamos enfermo, pero su voz nos llegaba diáfana día a día en la presentación de su emblemático Alegrías de Sobremesa. ¿Qué difícil se hace aceptar una realidad como ésta? Rosillo, el amigo, el maestro de la palabra, ha dejado su voz de matices inconfundibles suspendida en el éter.