El hombre de la edad de oro
Exhibo con orgullo la portada de este libro. Desaliñada por el paso del tiempo y el uso continuado – para eso son los buenos libros – la contemplo hoy, a la vuelta de cuarenta y siete años más hermosa que nunca; incluso más que aquel lejano día cuando uno de mis tíos me lo trajo como regalo que hoy le agradezco como nunca antes porque con apenas diez años, a veces no se puede estimar el valor de un buen libro. Es la etapa de jugar, vivir despreocupados de muchas cosas que nos rodean, excepto del afecto filial – ¡del que disfruté abundantemente! – y sólo al pendiente de la escuela, las tareas, el rato de jugar y ese instante, casi ritual, de sentarnos a la mesa para degustar el diario sustento.


Hay un tema en la Radio cubana que siempre ha ganado mi atención:
Estudioso, de carácter amable, explosivo y silencioso al mismo tiempo, energético por añadidura, con una verdad siempre para ofrecer a toda persona que acuda a él y que responde al nombre de Gaspar Marrero (La Habana, 1952), lo he encontrado en uno de los pasillos de la CMGL Radio Sancti Spíritus.
A las 9:50 de la noche del 10 de julio de 1968, la Emisora Radio Rebelde transmitió lo que fue mi estreno como escritor radial: Viajemos. Mi primer programa de Radio trataba de mostrar, a través de un viaje imaginario y a dos voces (masculina y femenina), las características geográficas y culturales de un país latinoamericano en un acercamiento que pasaba por las costumbres cotidianas, el idioma, la cocina, la música, la historia nacional y cuanta información útil (inédita o no) se podía disponer en aquellos tiempos. Mi inicial producto radiofónico se tituló HAITÍ.